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Desde hace una semana inició en la ciudad de San Carlos el juicio en contra de 18 personas, a quienes se les señala de ser parte del grupo de apoyo logístico del cartel mexicano “Los Zetas”, y a otras bandas organizadas de Honduras y de Costa Rica, dedicadas al tráfico de drogas.

Todos ellos, supuestamente, son miembros de una estructura delincuencial liderada por Abner Alfredo Espinoza López, alias “Cofal”, quienes habían logrado establecer una ruta para el trasiego de estupefacientes, la que venía de Costa Rica hasta San Juan de Nicaragua.

Después seguía el recorrido hasta llegar a El Castillo, pasando por Hacienda El Raudal y Boca de Sábalos.

“Para realizar dicho traslado (Abner) se apoya del acusado Carlos José Fitoria Obando, quien se encarga de reclutar a personas para que se trasladen en buses de transporte colectivo con los cargamentos de droga con destino a Managua”, reza el documento acusatorio de la Fiscalía.

Este hecho es resultado de investigaciones que efectuó la Policía Nacional en la “Operación Orión”, en donde resultaron involucradas 21 personas en su mayoría originarias de El Castillo, pero solo fueron capturadas 18. El resto están prófugos.

Droga iba en bus

El escrito refiere que el 16 de noviembre de 2012 esta banda, a las 2:30 a.m., en la comunidad de Laurel Galán, jurisdicción de San Carlos, el acusado Álvaro José Bravo Bravo detuvo el autobús para montar dos sacos rojos, aparentemente cargados de guineo y hojas, pero en realidad contenían 56 paquetes de cocaína.

La carga iba resguardada por Bravo y por Ángel Isabel Reyes, el último había abordado la unidad antes de llegar a Laurel Galán.

Cuando estos dos se encontraron en el bus iban en comunicación vía celular con los otros acusados: Hubert Javier Fitoria Mejía, Jorge Luis Jaime Obando y Carlos José Fitoria, quienes iban en un taxi detrás de la unidad, “realizando función de vigilancia de vías y control de drogas, como parte de un plan preconcebido de distribución de funciones entre ellos”.

Más adelante, en el sector del empalme Pájaro Negro, a ese de las 4:00 a.m., la Policía Nacional de San Carlos detuvo el bus, procedió a realizar la inspección, y en la canastera del vehículo encontró los sacos con 55 kilos de cocaína, distribuidos en 56 tacos, de esos, 51 resultaron positivos y cinco estaban adulterados con cal.

Proceso judicial

Los que viajaban tanto en el bus como en el taxi, así como otras personas de El Castillo, San Carlos y San Juan de Nicaragua, fueron detenidos y puestos a la orden del Ministerio Público, cuya entidad los acusa por los delitos de transporte ilegal de estupefacientes psicotrópicos y otras sustancias controladas, crimen organizado y lavado de dinero.

Oscar Reyes, de la Unidad Anticorrupción y Crimen Organizado del Ministerio Público, explicó que por la magnitud del caso se hace acompañar de su colega, el licenciado Cristopher Pereira, y agregó que se está acusando a 21 personas, de las cuales hay 18 presentes, incluyendo a la esposa del principal señalado que es Abner Espinoza, cabecilla de esta banda.

Reyes manifestó que de acuerdo con las indagaciones policiales, Espinoza utiliza de fachada un negocio de restaurante llamado El Cofalito, en donde recopilaba la droga proveniente de Costa Rica, posteriormente se la entregaba a otro, este la escondía, mientras encontraban el momento preciso para sacarla y llevársela a Managua.

Etapa culminante

“Casi estamos en la etapa culminante del juicio. Solo nos resta hacer los alegatos conclusivos, que es el resumen y el argumento de las pruebas que tenemos nosotros. Hoy (ayer martes) se pospuso el juicio para el jueves a las 9:00 a.m., me imagino que termina ese mismo día por la tarde”, apuntó Reyes.

Versión de la defensa

José Tomás Murillo, abogado defensor del supuesto cabecilla de la banda y de otros cinco acusados, explicó que “hasta este momento, lo que el Ministerio Público ha demostrado es que la Policía Nacional detuvo un autobús, en el que supuestamente iban 56 tacos de cocaína, y cinco de esos resultaron negativo, así quedó probado en este juicio”.

Además, expuso que como este tipo de delitos no están a la vista de la gente, entonces para investigarlos la Policía debe valerse de intercepciones de llamadas telefónicas, grabación de vídeos y fotografías.

Según él, ninguna de esas pruebas se presentó en el juicio. “No hay contundencia en las pruebas que presentó el Ministerio Público para que nuestros defendidos sean declarados culpables, pero eso dependerá de la visión que tenga la autoridad judicial”, consideró.

Varias ramificaciones

La agrupación, según el expediente, también trabajaba con otras bandas que operan en Costa Rica y Honduras en el trasiego de drogas.