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El fundador y exdirector del Instituto de Recursos Naturales, Irena --hoy Marena--, Jorge Jenkins Molieri, considera que la clave para proteger el lago Cocibolca ante la posible construcción de un canal interoceánico, será el cumplimiento de todas las medidas planteadas en el estudio de impacto ambiental que está en marcha.

“Solo con una operación ambientalmente limpia se podrá asegurar el uso múltiple de las aguas del lago, en especial para el consumo humano”, expresó Jenkins Molieri, quien en esta entrevista responde a diversas inquietudes sobre la posible construcción de un canal interoceánico cuya ruta aún no está definida.

En términos medioambientales, ¿es viable un canal interoceánico, tomando como premisa que cualquier ruta pasará por el lago Cocibolca?

Claro que sí. Es importante considerar que prácticamente cualquier obra de desarrollo implica algún grado de afectación al equilibrio ecológico. A lo largo de su historia, el ser humano ha ido transformando la naturaleza para adaptarla a sus necesidades y condiciones de vida. Este poder transformador del hombre en muchos casos ha significado alteraciones drásticas de los ecosistemas, causando un daño irreversible a los mismos.

Hoy día se busca la mejor relación entre los beneficios de los proyectos de desarrollo y los costos de las alteraciones ambientales que ellos acarrean. Por ello, es práctica habitual que cualquier emprendimiento sea antecedido por un estudio del impacto ambiental. El propósito es el de tomar medidas anticipatorias para minimizar o mitigar el daño al ambiente, a la salud y al bienestar de la población.

Las seis rutas que se estudiaron en la Comisión del Gran Canal, durante el gobierno del expresidente Bolaños, pasaban por zonas de rica biodiversidad, donde predominan el bosque húmedo, humedales y algunas reservas, incluida la Indio Maíz, ¿qué impacto tendrá en estas?

Me parece que el impacto será positivo. El mayor daño al bosque latifoliado se ha hecho ya, tanto por empresas madereras que no sembraron ni un árbol, y por el avance de la frontera agrícola hacia el Atlántico. A estos dos factores hay que añadir el de los incendios forestales, que significan la pérdida casi irreversible de unas 120,000 hectáreas de bosque cada año, al igual que --aunque con menor frecuencia-- los fenómenos climáticos extremos, como los huracanes.

Para preservar la biodiversidad y la cobertura forestal es preciso invertir en prevención, regeneración, siembra, protección forestal y control de la erosión, lo mismo que sobre las especies amenazadas de extinción. Solamente con los recursos generados por el canal se podrán enfrentar de manera integral las acciones de protección ambiental. Al mismo tiempo, se debe desencadenar un proceso educativo formal e informal, orientado a la toma de conciencia ciudadana para defender los recursos naturales y ambientales, el agua y el bosque en primer lugar.

El canal abre la posibilidad, por primera vez, de grandes inversiones en estos temas, ya que son consustanciales a la operación de la vía interoceánica. Si no se protege el medio ambiente y los recursos naturales no habrá agua suficiente; y sin agua no hay canal. La expresión más concreta de esto será el manejo integral de la cuenca bajo el concepto del ordenamiento territorial, que no ha podido realizarse hasta ahora.

¿Qué pasaría con los pobladores de los municipios que se abastecen con agua del Cocibolca?

Hay que visualizar que el canal desarrollará proyectos de uso múltiple del agua, no solamente para la hidráulica del tránsito de los buques. De hecho, está contemplada la posibilidad de generación hidroeléctrica, riego para la producción de alimentos y agua de calidad para el consumo humano. No hay en toda la región centroamericana otro sitio que cuente con tanta producción de agua como la cuenca del Lago de Nicaragua. Agua de alta calidad que podría abastecer otras poblaciones del país, y hasta de países vecinos.

Vale la pena recordar que es posible operar el canal sin comprometer la calidad del agua destinada a consumo humano, como se ha demostrado durante casi 100 años de operación del canal de Panamá.

¿Cómo?

Bueno, el diseño de los embalses destinados al almacenamiento de agua de consumo humano no puede establecerse en este momento. Solamente cuando se defina la ruta definitiva del canal se verá la forma en que los embalses se protegerán de los fenómenos de contaminación. Lo mismo puede decirse de las plantas potabilizadoras que tendrán que construirse.

En el caso de Panamá, las dos más importantes son las de Chilibre y las de Miraflores, pero cito el caso de Panamá solamente como una referencia. En los dos últimos años la nueva potabilizadora de Chilibre ha tenido problemas, pero se originan en el diseño de la nueva planta de potabilización.

¿Cuál es el principal desafío en términos de me-dioambiente en una obra de esta magnitud?

A mi juicio, el principal desafío es el obstáculo al libre tránsito de ciertas especies animales de norte a sur y viceversa. Pero este problema puede resolverse con algunas obras de ingeniería y con el auxilio de una unidad ambiental dedicada a las labores de rescate. No me preocupa tanto la alteración física de las áreas involucradas, porque el estudio de impacto ambiental indicará las obras pertinentes de mitigación ambiental y reducción de riesgos.

Se argumenta que hay poca profundidad en el lago, que hay una sedimentación que data de un siglo, y eso hace inviable cualquier proyecto de Canal porque elevará los costos, ¿comparte esa opinión?

En la actualidad, gracias al desarrollo de las ciencias de la ingeniería (hidráulica, mecánica, eléctrica y demás), casi no hay obra que no pueda realizarse. En especial si existen los recursos económicos para pagar por ello, y rédito suficiente para recuperar la inversión. Claro que habrá que hacer obras de dragado, no solo en la construcción de la vía, sino también durante la operación y mantenimiento del corredor hídrico. Igual a como se hace en la actualidad en el canal de Panamá.

Ahora bien, la sedimentación del lago es producto de la erosión, y esta a su vez de la deforestación de la cuenca. Al cobrar vida el proyecto, enormes áreas serán reforestadas y protegidas, conforme a un plan maestro de regeneración forestal y ambiental en el contexto del manejo integrado de la cuenca. Esto es lo que reducirá la sedimentación y ahorrará costos en las operaciones de dragado. Deseo resaltar aquí que la protección ambiental, además de ser una cuestión de principios, también tiene motivaciones prácticas de ahorro económico.

¿Cree que es posible construir el Canal y que opere en una parte del lago Cocibolca sin que se contaminen sus aguas?

Mi respuesta aquí está condicionada a que se tomen las medidas recomendadas en el estudio de impacto ambiental que se hará. Por todos los medios tiene que evitarse la contaminación de combustibles, grasas, productos químicos, excretas y desechos sólidos en el lago.

¿Existe ahora una tecnología más amigable con el medioambiente que permitirá realizar la obra sin destruir el mayor recurso hídrico de Centroamérica?

Hay mucho conocimiento ambiental acumulado en los últimos 30 o 40 años, y una mayor conciencia universal de la importancia de estos temas para la humanidad. Existen tecnologías más eficientes y efectivas, y nuevos métodos de protección ambiental. Todo este arsenal tecnológico debe ser puesto al servicio de esta magna obra. Pero estas consideraciones deben materializarse con la existencia de una autoridad reguladora fuerte, que fiscalice las actividades de protección ambiental, las obras y la operación y mantenimiento del canal.

¿Qué referencias tiene de la firma ERM y de estudios medioambientales que hayan realizado para proyectos de infraestructura de gran envergadura?

Environmental Resources Management es una empresa reconocida internacionalmente por su capacidad técnica, profesionalismo y seriedad empresarial en las ciencias ambientales. Desde mi punto de vista, su involucramiento en el proyecto del canal es una garantía de que se recomendarán las mejores medidas de protección ambientales.

¿Qué impactos negativos y positivos cree que puede haber en las comunidades del Caribe?

Me parece que el principio rector en este asunto debe ser el respeto a la pertenencia territorial, autodeterminación y cosmovisión de los grupos étnicos originarios que viven en esas áreas.

Seguramente habrá comunidades que deseen adherirse al proyecto y obtener beneficios, integrándose de forma variada. Su participación deberá ser bienvenida. Pero también existirán comunidades que deseen permanecer al margen del proyecto y conservar sus formas tradicionales de vida. Creo que estas últimas deben ser respetadas.

En todo caso, una vez que el proyecto comience a generar ganancias debería buscar la forma de compensar a las comunidades originarias por la utilización de sus territorios.

Operación limpia

Solo con una operación ambientalmente limpia se podrá asegurar el uso múltiple de las aguas del lago, en especial para el consumo humano.