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Nuestra sociedad demanda de personas, mujeres y hombres, inundadas del amor de Dios en su corazón, con fe total y absoluta confianza en Él. Con la seguridad que todo lo que Dios promete se cumple, porque es fiel a sus promesas.

La fe, en tanto convicción de lo que no se ve y certeza en lo que se espera, es un factor de protección que capacita a las personas para ver los problemas como retos a su capacidad de afrontar dificultades y disponerse a salir airosos de los mismos, viendo siempre la parte positiva y experimentando un alto nivel de satisfacción.

Las personas de fe, actúan con visión de futuro. Son capaces de llamar a las cosas que no son como que son, siempre ven hacia delante y únicamente utilizan el espejo retrovisor de su vida para no volver a cometer errores pasados.

Dios reiteradamente viene dando palabra para Nicaragua desde hace muchos años y por diferentes fuentes. Por su importancia y actualidad hemos escogido para compartir íntegramente con ustedes, una palabra que fue proclamada en un evento de la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios del Evangelio Completo, en Bella Vista, Guatemala, el 23 de noviembre de 1991. En ella hay promesa de paz y prosperidad para este país:

“Te he agarrado – dice el Señor – les he agarrado y les he sacado de ese lugar de fuego. Satanás ha querido sacudirles como el trigo, pero Yo he intercedido por ustedes. Y ahora les fortaleceré, porque como con los hijos de Israel que se encontraban en el fuego, yo estuve con ellos ahí en el fuego, Nicaragua, estuve ahí en el fuego con ustedes. ¡Estuve con ustedes en su hora más oscura! Quiero que sepan que estuve ahí todo el tiempo. Estuve ahí todo el tiempo con ustedes”.

“Porque ustedes han pasado por esa prueba de fuego, porque han pasado por esa prueba de fuego, ahora es tiempo de levantarles – dice el Señor –. Yo les levantaré, les levantaré hasta el cielo, porque han sido fieles para pasar por ese fuego y no han perdido la confianza en mí, sino que se han agarrado a mi palabra, se han aferrado a mis promesas. Por eso yo les levantaré – dice el Señor – No miren en la dimensión natural, sino que miren en la dimensión del espíritu, vean que Yo abriré los cielos, abriré los cielos, abriré los cielos sobre Nicaragua”.

“Intercedan, no se suelten, porque voy a abrir los cielos. Derramaré una bendición sobre ustedes que no podrán contenerla, sino que rebalsará sus fronteras. Irán a todas las otras naciones y la gente verá esto y dirá ¿Qué es esto? Nicaragua se ha desatado y ahora está llevando luz a las naciones. Están llevando esa luz a las naciones. ¿Qué es esto? Es maravilloso a mis ojos – dice el Señor – porque a los débiles Yo los haré fuertes. Los he bajado a cero para que les pueda levantar con mi poder de resurrección”.

Amiga, amigo le instamos a invitar a Jesús a su corazón, pidiéndole sabiduría y fortaleza para discernir lo que Él quiere para este país y tener fortaleza para hacer la parte que a usted le corresponda con fidelidad. Dígale: Jesús bendito le invito a morar en mi corazón, lléneme de sus frutos y equípeme para poner mi grano de arena en el impulso de la expansión del Reino de los Cielos en esta tierra.

 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com