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La captura de langosta será nuevamente desde hoy una fuente de sustento para cientos de familias del Caribe, luego que concluyera ayer un período de veda de cuatro meses, tiempo ocupado por los pescadores para reparar y dar mantenimiento a embarcaciones y aperos. 

Karen Joseph, delegada regional del Instituto Nicaragüense de la Pesca y la Acuicultura, Inpesca, dijo que aunque la veda iniciada el 1 de marzo concluyó ayer domingo, 30 de junio, continuarán atentos en la aplicación de las normativas de pesca para evitar la captura de otras especies.

“Estamos coordinando (acciones) con las municipalidades de Bluefields, Laguna de Perlas y Corn Island, la Policía y la (Fuerza) Naval para la protección del pepino de mar, el caracol, langostas y peces que están en su etapa de reproducción, que muchas veces son capturados por las redes, porque (los pescadores) incumplen con la luz de malla o dimensiones de la red”, dijo Joseph.

Nuevas reglas y otras prohibiciones

La funcionaria dijo que recién se dieron a conocer las regulaciones para la protección y conservación de los recursos pesqueros, quedando prohibida la captura de peces con redes que tengan luz de malla menor de 4 pulgadas.

También queda prohibido capturar, trasladar, comercializar y almacenar langostas fuera de talla (menor de 14 cm), así como la langosta con huevos o langosta suave.

Las autoridades de Inpesca también mantienen suspendida toda actividad relacionada con la extracción, comercialización y exportación de caracol rosado (Strombus Gigas) hasta 2014.

Además, se prohíbe captura de jaibas menores de 4 pulgadas y de hembras con huevos.

Para aplicar las regulaciones, Joseph explicó que visitarán restaurantes, centros de acopio y embarcaciones pesqueras, y de encontrarse productos fuera de talla o en veda lo decomisarán.

Pescadores en crisis

La veda de cuatro meses impuesta por las autoridades para la captura de langosta, es un período difícil para muchas familias que dependen de esta actividad para sobrevivir.

El pescador Lorenzo Julias se quejó de que el gobierno y los gremios de pescadores no cumplieron con la supuesta iniciativa de generarles empleo en ese período.

“En ese período de cuatro meses, lo único que recibimos fue un bono de C$500, y eso no es nada, con eso no puedo mantener a mi familia. Estoy aburrido de andar pidiendo ‘chamba’ (empleo) y me puse a trabajar en lo que me sabía, aunque eso no es lo mío, mi trabajo es en el mar como pescador de langosta, de pescado y de tortuga”, afirma.

La familia de Julias la completan ocho hijos y su esposa, y todos dependen de él y de su trabajo en la pesca. “Le doy gracias a Dios que la veda está abriendo para hacer un poquito de reales y pagar las deudas asumidas en este tiempo”, dice.

“Pero, además, debo pagar la renta del compresor que son C$100 por día, la gasolina y la comida, y si no pescas mucho, ¿cómo se va a hacer para pagar todas estas cosas?”, añade.

“Necesitamos ayuda del gobierno. Que negocien con los dueños de pangas y con los buzos para llegar a un arreglo, para que en la próxima veda no vivamos en crisis”, concluyó Julias.