Rafael Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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La violencia intrafamiliar en algunos países puede costar hasta el 4% del Producto Interno Bruto, PIB, por los costos en campañas de prevención, así como en atención médica y jurídica, señaló el diputado Carlos Emilio López, miembro de la Comisión de Mujer y Niñez de la Asamblea Nacional.

Según datos del Banco Mundial, se valora que la pérdida de la capacidad productiva de las mujeres en Nicaragua es de US$34 millones.

“Mientras los costos médicos sumados a los perjuicios en materia de productividad oscilan anualmente entre los 1.6 al 2% del PIB. Lo que equivale al promedio del gasto público anual en educación en algunos países”, agregó López.

Según el diputado, las implicaciones económicas de la pandemia de la violencia intrafamiliar pueden ser enormes, porque además de los costos de atención en el sistema de salud pública, se debe incluir el involucramiento de las instituciones de justicia, y las pérdidas para las empresas por el ausentismo laboral de las mujeres víctimas de agresión de sus parejas o de sus exparejas.

Estas consideraciones las dio a conocer el legislador durante el taller de capacitación de la Ley 779 a iglesias evangélicas, impulsado por el Movimiento de Mujeres Trabajadoras “María Elena Cuadra”, MEC.

López destacó que en el caso de la Ley 779 y la situación social, se necesitan reformas, pero no en el aspecto de la Ley, sino en la actitud de género a nivel social, y un cambio en los antivalores de la población.

Recordó que en otro aspecto, yendo al ámbito religioso, es interesante la concordancia entre la Ley y los evangelios, en los cuales se narra la actitud de compasión, respeto de Jesús, quien incluso detuvo un femicidio con su frase: “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

 

Cifras inaceptables

Miguel Ángel Casco, Presidente de la Coordinadora Evangélica, consideró inaceptable que 83 mujeres hayan sido víctimas de femicidio en lo que va del año, por lo que consideró importante que el sector evangélico esté consciente de la problemática.

Indicó que, incluso, hay algunos pastores que culpan a las mujeres de todo, pero eso hay que cambiarlo y ser justos.