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¿Qué es el dengue?

Conceptualmente el dengue es una enfermedad vírica febril y aguda que se caracteriza por un comienzo repentino, fiebre que dura de tres a cinco días, en pocas ocasiones más de siete días, y suele tener dos fases:

* El paciente presenta dolores de cabeza intensos, dolor muscular difuso acompañado por el típico malestar que aparece en enfermedades infecciosas, dolor en articulaciones, dolor detrás de los ojos, falta o pérdida del apetito, lo que ocasiona abstinencia de comer.

* En este caso la afección es causada por un ambiente endémico, poco atractivo, alteraciones del aparato gastrointestinal y desarrollo rápido de lesiones cutáneas; se aplica especialmente a los exantemas (erupción cutánea) víricos o a lesiones que suelen acompañar las reacciones medicamentosas.

* En algunos casos aparece prontamente enrojecimiento o inflamación de la piel o las membranas mucosas como resultado de la dilatación y congestión de los capilares superficiales.

* Cuando inicia la disminución o desaparición de la fiebre, suele presentarse progreso rápido de manchas no infiltradas que se diferencian de la piel circundante por su coloración rosácea y engrosamiento global de la epidermis.

* En cualquier momento durante la fase febril pueden aparecer fenómenos hemorrágicos de poca intensidad, manchas muy pequeñas en la piel de color rojo púrpura y corresponden a una hemorragia diminuta localizada en la dermis o las capas submucosas, hemorragia nasal producida por la irritación local de las membranas mucosas, y sangrado de las encías.

* En pacientes de piel oscura, las lesiones cutáneas son poco visibles debido a los cambios patológicos; los adultos posiblemente muestren peligrosos fenómenos hemorrágicos de las vías gastrointestinales en casos de úlcera péptica o periodos menstruales anormalmente intensos o prolongados

Agente infeccioso:

Los virus del dengue son flavivirus e incluyen los serotipos 1, 2, 3 y 4 (Dengue -1, -2, -3, -4); los mismos producen el dengue hemorrágico.


Reservorio:
Los virus son perpetuados en un ciclo que incluye al ser humano y al mosquito Aedes aegypti en centros urbanos de clima tropical. Un ciclo mono-mosquito pudiera ser reservorio en Asia sudoriental y África occidental

Modo de transmisión:
Por la picadura de mosquitos infectantes (hembras), principalmente Aedes aegypti. Esta especie hematófaga es diurna, con mayor actividad de picadura dos horas después de la puesta del sol y varias horas antes del amanecer. Las dos especies, Aedes aegypti y Aedes albopictus, están en la zona urbana.

Período de incubación:
De tres a 14 días, comúnmente de cinco a siete días
Período de transmisibilidad:
No se transmite directamente de una persona a otra. Los enfermos suelen contagiar a los mosquitos desde poco antes de acabar la etapa febril, un promedio de tres a cinco días. El mosquito se torna infectante ocho o doce días de nutrirse con sangre virémica y persiste así el resto de su vida.

Susceptibilidad y resistencia:
La susceptibilidad parece ser universal en los seres humanos, pero los niños suelen tener una enfermedad más benigna que los adultos. La recuperación de la infección por un serotipo crea inmunidad (protección) homóloga de larga permanencia que no protege contra otros serotipos y a veces logra encolerizar el dengue hemorrágico.

Medidas de control
Medidas preventivas:
* Educar a la población en relación con las medidas personales, tales como eliminación o destrucción de los hábitat de larvas de mosquitos, y protección contra la picadura de mosquitos de actividad diurna, inclusive el empleo de mosquiteros, ropas protectoras y repelentes.

* Encuesta en la localidad para precisar la densidad de la población de mosquitos vectores, identificar los hábitat de larvas (respecto a Aedes aegypti, usualmente comprenden recipientes artificiales o naturales en los que se deposita agua por largo tiempo, cerca o dentro de las viviendas, por ejemplo, neumáticos viejos, floreros y otros recipientes), y promover y poner en práctica programas para su eliminación.

Control del paciente, de los contactos y del ambiente inmediato:
* Notificación obligatoria a la autoridad local de salud, en caso de epidemia, pero no de los casos individuales.

* Aislamiento: precauciones pertinentes para la sangre (en caso de transfusión). Evitar el acceso de los mosquitos de actividad diurna a los pacientes, hasta que ceda la fiebre, colocando una tela metálica o un mosquitero alrededor de la cama del enfermo febril (de preferencia impregnando con insecticida), o rociando las habitaciones con algún insecticida que sea activo contra las formas adultas o que sea de acción residual.

Desinfección concurrente:
* Cuarentena: ninguna.

* Inmunización de los contactos ninguna. Si el dengue surge cerca de posibles focos selváticos de fiebre amarilla, habrá que inmunizar a la población contra esta última, ya que el vector urbano de las dos enfermedades es el mismo.

* Investigación de los contactos y de la fuente de infección: identificación del sitio de residencia del paciente durante la quincena anterior al comienzo de la enfermedad y búsqueda de casos no notificados o no diagnosticados.

* Tratamiento específico: ninguno; medidas de sostén. La aspirina está contraindicada
Repercusiones en caso de desastre:

Las epidemias pueden ser extensas y afectar a un elevado porcentaje de la población.

Medidas internacionales:
-Obediencia de los acuerdos internacionales propuestos a impedir la difusión de Aedes aegypti por barcos, aviones o medios de transporte terrestre desde las zonas donde halla contagio. Mejora de la vigilancia internacional y de la reciprocidad de datos entre países. Centros Colaboradores de la OMS.

También existe una forma mucho más peligrosa, conocida como forma hemorrágica. A partir de 1975, la Organización Mundial de la Salud (OMS) puntualiza esta forma como aquella en la que se integran sincrónicamente cuatro criterios:

1. Fiebre
2. Tendencia a sufrir hemorragias.
Esto se puede demostrar con la llamada prueba del torniquete, que consiste en aplicar la banda de un equipo para medir presión arterial en el brazo e inflarla hasta llegar a una presión intermedia entre la presión arterial mínima y máxima.

La prueba es positiva si, después de cinco minutos, aparecen más de 30 petequias (mancha muy pequeña de color rojo o púrpura que aparece en la piel y corresponde a una hemorragia diminuta localizada en la dermis o las capas submucosas) por centímetro cuadrado. La propensión a las hemorragias también se expresa en la fácil formación de hematomas (moretones) y en la pérdida de sangre en los vómitos y diarreas.

3. Disminución del número de plaquetas en la sangre a un valor inferior a 100,000 por milímetro cúbico.

4. Evidencias de pérdida de plasma desde el interior de los vasos a otras zonas del organismo, por ejemplo, derrames en la pleura y en el peritoneo.

En una cifra reducida de casos la forma hemorrágica evoluciona hacia el síndrome del shock del dengue, que tiene una mortalidad alta y que, según la OMS, solicita la presencia de las siguientes manifestaciones, conjuntamente con las nombradas para la forma hemorrágica:

* Pulso débil y rápido.

* Hipotensión arterial (presión arterial baja).

* Disminución de la diferencia entre la presión arterial máxima y mínima a menos de 20 mm de mercurio
* Piel fría y húmeda.
Se hallan evidencias de que las formas hemorrágicas del dengue suceden más habitualmente en personas que ya han sufrido una vez la enfermedad. Ello es debido a que una infección previa acrecienta la captación y replicación del virus contraído en la siguiente infección.

Generalmente, los síntomas mencionados, junto con la ubicación geográfica del paciente, son suficientes para realizar el diagnóstico. En caso de indecisión, se puede solicitar la detección de los anticuerpos contra los virus que lo provocan
Prevención
Aún no existe vacuna para prevenir el dengue. Cuantiosos grupos de investigación están trabajando en ello. Así que es factible que en un futuro cercano podamos disponer de vacunas efectivas.