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Primero fue perseguida por la dictadura de Jorge Rafael Videla, el ex militar y dictador argentino, y ahora el hostigamiento viene por parte del gobierno del presidente Daniel Ortega. Así comparó su situación la médica y ginecóloga Ana María Pizarro, luego de ser interrogada por el Ministerio Público por formar parte del Movimiento Autónomo de Mujeres, MAM, organización que se declara víctima de una revancha oficialista, por sus fuertes críticas al gobierno en su campaña contra el aborto terapéutico.

Ante las acusaciones de supuesto lavado de dinero levantadas por el Ministerio de Gobernación y los medios de comunicación oficialistas, dijo que “es lamentable que la dictadura de Rafael Videla me haya puesto cuatro años en la cárcel, donde fui sometida a torturas psicológicas. También es lamentable que esto suceda en un gobierno que se dice de izquierda, que viene de una revolución a la cual serví con enorme sacrificio, amor y responsabilidad”, manifestó.

Pizarro, de origen argentino y nacionalizada nicaragüense, comentó que está en nuestro país desde 1980, y se naturalizó como una luchadora de la “libertad y la democracia”. Por eso se considera con mucho orgullo una “sandinista”, pero ahora no puede comprender lo incoherente del gobierno orteguista al hacer este tipo de persecución.


Tortura psicológica
Para Pizarro, los interrogatorios que iniciaron esta semana a las representantes del MAM no son más que una nueva demostración del atropello y la tortura psicológica contra las mujeres líderes y las feministas en Nicaragua.

“No han podido demostrar un solo argumento para justificar estos interrogatorios, pretendiendo armar una causa judicial. Realizaron cantidad de preguntas que buscan incriminarnos, pero dejé completamente claro que más que preguntas son afirmaciones de supuestos delitos que no hemos cometido”, expresó Pizarro, amparándose en los derechos constitucionales a la libertad de expresión, a la de reunión y movilización, así como a manifestarse, a criticar al Estado y sus autoridades y pedir que cambien las cosas en Nicaragua.

Por su parte, la doctora Vilma Núñez, Presidente Ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, indicó que a pesar de que el fiscal dijo no tener ninguna acusación contra Pizarro, le hicieron una serie de preguntas capciosas.

“Es el mismo interrogatorio que a Juanita Jiménez, tratando de ver si hay contradicciones entre ellas. Se está actuando sin fundamentos y es un mecanismo de tortura psicológica, una forma de hostigar a gente que está trabajando por Nicaragua. Por eso esperamos que se declare sin méritos para hacer una acusación formal”, comentó Núñez, lamentando que una vez más se esté utilizando una de las instancias del Poder Judicial para perseguir gente desafecta al gobierno.


Mujeres centroamericanas apoyan a MAM
En tanto, organizaciones de mujeres de Centroamérica se solidarizaron con el MAM, denunciaron a nivel internacional y condenaron la persecución del Gobierno de Daniel Ortega contra feministas y defensoras de los derechos humanos de las mujeres.

El Instituto de Estudios de la Mujer "Norma Virginia Guirola de Herrera", Cemujer; el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana, Idhuca; la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, Mujeres Transformando, Las Dignas, Amusameco; Las Nélidas; Microrregión Económica y Social, y Feministas Independientes de El Salvador, denuncian y condenan “la campaña sistemática y dolosa persecución, amenazas y calumnias que enfrentan desde hace varios meses por parte del gobierno de Daniel Ortega, el Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua, la Red Contra la Violencia hacia las mujeres, mujeres activistas y feministas, y la cooperación internacional”.

Señalan que el máximo representante del gobierno nicaragüense desprestigia e irrespeta a organismos defensores de los derechos humanos de las mujeres y continúa sus ataques en contra de la cooperación internacional, aludiéndola con frases insultantes: "Las moscas se paran en la inmundicia", "Váyanse a otro lado con sus migajas".


Ortega pone en peligro a mujeres
“El máximo representante de Nicaragua ha inducido procesos judiciales irregulares no apegados a derecho en contra de las feministas; por otro lado ha incitado con sus discursos bélicos y agresivos a sus partidarios a ofrecer violaciones masivas, linchamientos y agredir en las calles a las mujeres del movimiento”.

Ante tan grave y alarmante situación, las salvadoreñas se solidarizan con las hermanas nicaragüenses, a la vez que condenan las medidas represivas y misóginas del régimen de Ortega, por ello solicitaron a Amnistía Internacional, de manera respetuosa, comunicar tal estado de cosas a todos los países miembros para que se solidaricen con el Movimiento Autónomo de Mujeres, con la Red Contra la Violencia hacia las Mujeres, con las feministas y con la cooperación internacional, enviando cartas al Presidente Ortega para que cese la represión contra las mujeres y la cooperación.

Mientras tanto, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, Rsmlac, señaló que los ataques promovidos por el gobierno nicaragüense encabezado por Daniel Ortega, en contra de las defensoras de los derechos humanos de las mujeres en ese país –que no se limitan a un juicio en su contra sino que se expresan en persecuciones y amenazas directas contra sus vidas y las de sus familias –, constituyen un hecho inaceptable y oprobioso que merece la más firme condena y rechazo.

“Frente a esta situación, nos solidarizamos especialmente con las compañeras Ana
María Pizarro, Sofía Montenegro, Patricia Orozco, Juanita Jiménez, Lorna
Norori, Luisa Molina Argüello, Martha María Blandón, Martha Munguía, Mayra
Sirias, Violeta Delgado y Yamileth Mejía. También expresamos nuestro decidido apoyo y respaldo a otras organizaciones de la sociedad civil, incluyendo a personas reconocidas como Ernesto Cardenal y Dora María Téllez, a quienes el gobierno les ha constreñido arbitrariamente su participación en el ámbito público, en una actitud dictatorial que ha sido denunciada internacionalmente”.

“Por lo tanto, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe exige al gobierno de Daniel Ortega que cese de inmediato sus ataques y falsas acusaciones en contra de las compañeras antes señaladas, y acate en su totalidad el espíritu de la Declaración de las Naciones Unidas sobre las y los Defensores de los Derechos Humanos, adoptada en 1998, la cual reconoce que los ideales consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos sólo pueden hacerse realidad si todas las personas participan en su aplicación y si quienes trabajan para promoverlos pueden hacerlo sin injerencias, obstáculos, intimidaciones o amenazas.

“Como instancia de articulación de organizaciones, redes y personas que trabajan por la salud y los derechos humanos de las mujeres en esta región, la Rsmlac continuará solidarizándose activamente con quienes hoy son perseguidas, y pide a toda su
membresía que difunda esta declaración pública y la haga llegar a las Embajadas de Nicaragua en sus respectivos países, al igual que a los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, quienes desde su misión de trabajo sin duda apoyarán esta causa”, señala el comunicado.