Luis Alemán
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La persistencia y hasta agravamiento de los problemas de pobreza e inseguridad en la región centroamericana está causando dolor en la Iglesia Católica, según la declaración emitida por los obispos del área, tras finalizar ayer la Asamblea Plenaria Anual del Secretariado Episcopal de Centroamérica, que sesionó durante cuatro días en el Seminario Mayor Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, en Managua.

En su declaración final, los obispos criticaron fuertemente la falta de políticas de desarrollo integral y el clima de violencia que vive la región, los intentos gubernamentales de resolver problemas “con promesas que no se cumplen”, y la inoperancia de los “gobiernos para resolver los problemas del pueblo”, lo que a criterio de los jerarcas de la Iglesia Católica de Centroamérica “crea desconfianza, desánimo e inseguridad en la población”.

Los obispos también condenaron lo que llamaron la “acentuada crisis de las instituciones”, tales como la administración de justicia y los órganos legislativos, entre otros. El narcotráfico y el crimen organizado también fueron condenados por los obispos, para quienes a estos males está ligado el clima de violencia y la sensación de impotencia por parte de los gobiernos.

Lucro contra medio ambiente

“Se sigue impulsando un modelo de desarrollo en el que se privilegian el lucro y el afán desmedido de ganancias, sacrificando los recursos naturales”, dijeron los obispos en su declaración.

Para los obispos, la violencia intrafamiliar no se ha reducido, a lo que se añade la violencia que sufren quienes no tienen acceso a los servicios básicos de salud, alimentación sana y nutritiva, educación formal y vivienda digna. La crisis energética, afirman, agudizada con el alza del precio de los combustibles, impacta fuertemente las economías familiares.

Los obispos de Centroamérica en su declaración resaltan el fortalecimiento de la participación ciudadana, el testimonio de solidaridad y el crecimiento de la conciencia de responsabilidad en el uso y cuido del medio ambiente. También destacan el avance por la erradicación del trabajo infantil y los esfuerzos por “mejorar la cobertura y la calidad de la educación”.

La declaración de los pastores destaca que “no es del amor de Dios” que no haya mejoras para las grandes mayorías empobrecidas, particularmente indígenas y campesinas, obligadas a las migraciones “al no encontrar en su propio país lo necesario para una vida digna.

Su Eminencia Reverendísima, monseñor Francisco Ullo, Obispo de Cartago y Presidente del Secretariado Episcopal de Centroamérica, aseguró no tener temor a la influencia de sistemas nuevos en Centroamérica.

“Esperemos que los sistemas políticos que comienzan vayan por el camino democrático de participación del pueblo, una democracia de verdad que es el ideal de todos. La Iglesia apoya estos movimientos democráticos para que sirvan al bien común del pueblo”, aseguró.

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