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La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció el jueves la liberación de sus cooperantes Montserrat Serra (Palafrugell, 1971) y Blanca Thiebaut (Madrid, 1981), tras 21 meses (644 días) de cautiverio en Somalia. Concluye así el secuestro más largo de cuantos han padecido los rehenes españoles en los últimos años.

“Ambas trabajadoras humanitarias se encuentran en buen estado de salud y están a la espera de unirse con sus seres queridos lo antes posible”, señaló un escueto comunicado de la ONG.

“Un equipo de MSF está ofreciendo todo el apoyo necesario a Mone y Blanca y a sus familias”, añade el texto. “Es una magnífica noticia para todos”, declaró en Valencia el Ministerio de Exteriores, en voz de José Manuel García-Margallo.

La ONG, hermética, no facilitó ninguna información sobre las condiciones de su liberación y de su traslado a España, en un avión de la Fuerza Aérea que las recogió en Yibuti. Fueron trasladadas hasta allí desde Mogadiscio, donde habían sido liberadas. Un problema técnico con el avión retrasó su llegada a Madrid, que estaba prevista para la madrugada del viernes.

Las dos mujeres fueron capturadas el 13 de octubre de 2011 cerca del campamento de refugiados de Ifo, en Dadaab (Kenia). El campamento es uno de los mayores del mundo. Allí se agrupan cerca de medio millón de personas que huyeron de Somalia a causa de la hambruna y de la guerra. Era el lugar de trabajo de las dos cooperantes como logistas en la construcción de un hospital de atención primaria y nutricional.

Un grupo de hombres armados del clan de los Saleeban las atacó cuando circulaban con un chofer, que resultó herido, cerca de Dadaab. Vestidas como mujeres somalíes, las trasladaron a continuación al sur de Somalia cruzando una zona en manos de la milicia islamista Al Shabab, que probablemente cobró un peaje por dejarles pasar con sus cautivas.

El secuestro de las dos cooperantes ha sido diferente a todos los anteriores. No han estado en manos de terroristas, sino de delincuentes comunes, probablemente vinculados a los piratas somalíes.

La negociación para su puesta en libertad no ha corrido a cargo del Estado, es decir, del Centro Nacional de Inteligencia, sino de la propia ONG.

En varias ocasiones aparecieron supuestos mediadores que decían tener experiencia en secuestros y se ofrecieron a negociar la liberación de las mujeres a cambio de un rescate que llegó a alcanzar los 15 millones de dólares (11.5 millones de euros). Aunque aportaron pruebas de vida de las cautivas, incluidas fotografías, sus ofrecimientos no fueron tomados en consideración.

La ONG asegura haberse negado a pagar un rescate, a diferencia de lo que hizo el Gobierno español en 2010 y 2012 para lograr la liberación de cinco rehenes en Malí. MSF trató de forzar la liberación recordando su labor humanitaria en la zona, de la que se benefician decenas de miles de personas. ¿Bastó con ese argumento para convencer a los cancerberos de las cooperantes?

Las familias de Montserrat Serra y Blanca Thiebaut han permanecido silenciosas durante todo este tiempo, si se exceptúa el ‘dolor’ que expresaron en un comunicado que difundió Médicos Sin Fronteras en octubre de 2012 con motivo del primer aniversario del secuestro. Para ayudarlas, la ONG les brindó apoyo psicológico.

Con tal motivo pidió a dos de los exrehenes de la rama magrebí de Al Qaeda, Albert Vilalta y Roque Pascual, que intentaran levantar el ánimo de los padres de ambas cooperantes.

Vilalta y su esposa se desplazaron entonces a Madrid, para reunirse con la familia de Blanca, y Roque Pascual y su mujer cenaron en Barcelona con los padres de Montserrat.

 

El G-8 pide a los Estados que no paguen

Médicos Sin Fronteras, probablemente la más célebre de las ONG médicas, asegura no haber pagado rescates por ninguno de los múltiples secuestros que sus cooperantes han padecido. Hay Estados, como Reino Unido y Estados Unidos, que se vanaglorian también de no haber cedido al chantaje.

Esas dos potencias y las otras seis que conforman el llamado G-8 adquirieron en junio, en la Cumbre de Belfast, el compromiso político de no desembolsar un céntimo por la vida de sus ciudadanos.

El G-8 llegó incluso a pedir en su comunicado ‘a las empresas del mundo entero que sigan ese principio’. Cuando sus técnicos y sus ejecutivos han sido apresados en África, sobre todo en Nigeria, son las empresas las que han abonado rescates para liberarles.

Desde el jueves ya no hay ningún español secuestrado. Si los terroristas logran apresar a alguno, el Gobierno español deberá decidir si sigue las recomendaciones del G-8. En 2010 entregó ocho millones de euros a la rama magrebí de Al Qaeda a cambio de la libertad de tres, y en 2012 entregó 7.5 millones para rescatar a dos cooperantes apresados en Tinduf y trasladados a Malí.