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  • AFP

Un saldo provisorio de 26 muertos y casi 40,000 enfermos es el balance de un inusualmente fuerte brote de dengue que azota a Centroamérica, cuando ni siquiera promedia la temporada de lluvias y la enfermedad toma mayor fuerza por la proliferación de los mosquitos portadores.

Honduras con 15 casos mortales y Nicaragua con otros cinco, lideran la estadística de fallecidos, mientras Costa Rica suma 17,000 enfermos, lo que la pone al tope de la cantidad de afectados, incluso cuadruplicando a países con mucha mayor población.

Con un clima cálido y húmedo todo el año y un régimen de lluvias que puede superar los 3.000 milímetros según las zonas, América Central es ideal para la proliferación de los mosquitos portadores del virus en cualquiera de sus cuatro cepas conocidas.

Ese caldo de cultivo se agrava por la precariedad en que viven los 20 millones de personas por debajo de la línea de pobreza (la mitad de la población total) y la desidia de millones en eliminar las aguas estancadas donde se reproduce el mosquito portador, se lamentan, impotentes, las autoridades.

Además de 15 muertos, Honduras suma ya 12,000 casos.

“La gente no se ha tomado en serio la enfermedad”, coincide desde Costa Rica el director de la Unidad de Vigilancia de la Salud, Roberto Castro, cuyo país contabiliza tres muertos, pero la mayor cantidad de enfermos de América Central, con 17,000 casos.

Guatemala, suma dos niños fallecidos y casi 4,000 casos confirmados mientras en El Salvador, con un fallecido y 3,400 enfermos, el Gobierno decretó alertas naranja o amarilla en más de la mitad de los municipios del país: 156 sobre 262.