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La conmoción reina en el municipio de Bonanza, donde cada día es mayor la inseguridad que sienten sus pobladores, ante los asesinatos ocurridos recientemente en este y en otros municipios del Triángulo Minero, que han cobrado la vida de 12 personas en menos de 15 días.

El último de estos hechos sangrientos fue el asesinato, el viernes pasado, del periodista Edilberto José Saavedra Olivas, junto a dos amigos suyos, cuando se disponían a comprar oro en una comunidad del sector rural en Bonanza.

La acción, la segunda que se registra en contra de compradores de oro en este municipio, ha provocado pánico entre quienes se dedican a esta actividad, y han demandado más seguridad por parte de la Policía Nacional.

“Es una situación muy preocupante para nosotros, y esto no nos da confianza para seguir en esta actividad. La Policía Nacional debería ser más enérgica, ya que esta es una zona donde debería haber más efectivos”, comentó un señor que pidió omitir su nombre, cuyo negocio tiene un gran letrero que anuncia: “Se compra oro”.

Guarida de delincuentes

Hilario Gutiérrez, presidente de la Asociación de Pequeños Mineros Artesanales, Aspemina, dijo a El Nuevo Diario que aunque la Policía Nacional ha aumentado la cantidad de efectivos en el municipio, estos son insuficientes para garantizar la seguridad a los pobladores.

“Bonanza, por la actividad minera, se ha vuelto un refugio para los delincuentes de toda Nicaragua. Ellos llegan y utilizan el municipio como una zona de descanso; entran a la actividad de la minería y observan a su próxima víctima”, explicó Gutiérrez.

Los llevaron con engaño

Gutiérrez lamentó la muerte de los compradores de oro, quienes además eran güiriseros, tras asegurar que a ellos los llevaron con engaño, porque en la zona donde ocurrió el trágico hecho solo hay una casa en el camino, y lo que hay es broza y no oro.

“Esto nos ha tomado por sorpresa. Esa gente ya tenía rato de estar comprando oro. Si nosotros hubiéramos sabido que ellos iban a esa zona, les hubiera pedido que no fueran, porque es peligroso. La única casa que hay ahí es una finca que compraron los asociados de Aspemina, y ahí no hay oro, ahí lo que hacen es extraer broza los güiriseros. Presumimos que los llevaron con engaño para pasarles la cuenta y quitarle los riales”, lamentó Gutiérrez.

El Nuevo Diario buscó al jefe de la Policía Nacional en el Triángulo Minero, Prinzapolka y Mulukukú, comisionado mayor Otilio Duarte, quien está en Bonanza dirigiendo las investigaciones, para conocer más detalles del último crimen, y sobre el clamor de los pobladores por más seguridad, pero no respondió su teléfono celular, y en su oficina tampoco lo localizamos.

En una reunión con el Concejo de Bonanza, el coordinador de la Secretaría de Desarrollo de la Costa Caribe, Lumberto Campbell, pidió hacer un mejor esfuerzo en cuanto a la seguridad ciudadana.

Los crímenes en 15 días

A finales de marzo, una pareja de compradores de oro fue acribillada a balazos, posteriormente fue despojada del oro que había adquirido en una mina de Morovila. Antes, otra pareja que se movilizaba en una motocicleta rumbo a Vesubio, en Bonanza, a recoger varias onzas de oro, fue asesinada y despojada del dinero.

En tanto, el recuento de muertes violentas reportadas, del 15 de julio a la fecha, suman ya 12 en el territorio del Triángulo Minero y Mulukukú, lo que ha causado gran preocupación entre los pobladores de la zona.

Despiden a periodista

Los cuerpos de Edgar José Estrada Mejía, de 53 años, originario de Granada, y de Ángel del Socorro Salguera Aráuz, originario del Cua, Jinotega, quienes perecieron junto al periodista Edilberto José Saavedra Olivas, fueron trasladados a sus lugares de origen.

En tanto, la tarde de ayer, entre el llanto y la consternación, decenas de amigos y familiares se desbordaron para darle el último adiós en el cementerio de Bonanza al periodista Saavedra Olivas.