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  • El País y Agencias

La capital egipcia experimentó ayer una de las jornadas más sangrientas de su turbulenta transición. Las versiones y las cifras de las autoridades y de la Hermandad son discordantes con respecto de las víctimas.

Mientras el Ministerio de Sanidad afirmó que hubo 72 víctimas mortales y casi 400 heridos, un portavoz de la Hermandad dijo al diario El País que el número de personas fallecidas se elevaba a 66. Además de 61 “clínicamente muertas” y 4,500 heridos.

Fuentes médicas hablaban de más de 130 muertos. Según testimonios de los activistas islamistas, la agresión de la Policía inició sin que mediara provocación alguna.

Decenas de partidarios del presidente islamista depuesto, Mohamed Morsi, murieron en la madrugada del sábado en una durísima batalla contra las fuerzas de seguridad en los alrededores de la mezquita de Rabá al-Audawiya, centro de las movilizaciones organizadas por los Hermanos Musulmanes para forzar al Ejército a restituir a Morsi en la presidencia del país.

Comunidad internacional se pronuncia

Los choques ocurridos en El Cairo en las últimas horas entre partidarios del depuesto presidente Mohamed Morsi y la Policía han provocado la reacción de la comunidad internacional, que ha condenado el uso de la fuerza y ha llamado a la calma entre las partes.

La responsable de la política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, lamentó las muertes producidas en los disturbios y pidió a las autoridades interinas que garanticen unas manifestaciones “pacíficas y ordenadas”.

La jefa de la diplomacia europea expresó su “preocupación” por los últimos acontecimientos, según el comunicado difundido por la UE, en el que pidió a todos los implicados “que se abstengan de la violencia” y se ajusten a los principios de unas “protestas pacíficas y no violentas”.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, condenó el uso de la fuerza contra los manifestantes en Egipto y pidió la liberación o imputación de los detenidos tras la destitución del presidente Mohamed Morsi el pasado 3 de julio.

“Estoy profundamente preocupado por los acontecimientos ocurridos en Egipto y condeno el uso de la fuerza contra los manifestantes, que ha llevado a la pérdida de vidas”, afirmó en un comunicado el jefe de la diplomacia británica.

En la misma línea se expresó el Gobierno de España, que lamentó “profundamente” el alto número de víctimas mortales y heridos, y cuestionó el “excesivo uso de la fuerza” como método para resolver la grave crisis que vive Egipto.

Francia, por su parte, pidió a todas las partes implicadas, “especialmente al Ejército”, que “muestren calma” y lamentó el alto número de víctimas registrado en los disturbios.

“Hay que hacer todo lo posible para evitar una escalada de violencia”, indicó un portavoz del Ministerio francés de Exteriores.

Piden diálogo

El Gobierno alemán, que, por medio de su ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, expresó su preocupación por los últimos hechos acaecidos en Egipto, pidió ayer a las autoridades de ese país que permitan la celebración de manifestaciones pacíficas y que hagan lo posible para evitar una nueva escalada de la violencia.

“El futuro de Egipto solo puede configurarse a través del diálogo, no con la violencia”, manifestó el jefe de la diplomacia germana.

Por su parte, la ministra italiana de Asuntos Exteriores, Emma Bonino, expresó su “más firme condena” por la escalada de violencia y pidió que comience lo antes posible “un diálogo serio” entre las distintas fuerzas políticas tendente a la reconciliación.

EE.UU. preocupado

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, dijo que su país está “profundamente preocupado” por “el derramamiento de sangre y la violencia” de las últimas horas en Egipto.