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Hoy, los 835 buses de transporte urbano de la capital deberían haber estado listos para que se comenzara a implementar el pago del pasaje con tarjetas electrónicas, sin embargo, en algunas rutas aún no se completa la instalación del sistema, entre ellas la 101, a las que les falta el validador por el cual el usuario debe deslizar su tarjeta al momento de abordar.

Paralelo al retraso técnico y en la distribución de las tarjetas, el salto del dinero al pago electrónico presenta consideraciones extremas en los sectores involucrados.

Transportistas, como Marlon González, presidente de la Cooperativa de Buses Unidos Sol de Amor, de la Ruta 101, afirma que están “listos” para utilizarlo cuando les indiquen, y no omite manifestar que el nuevo sistema les garantizará el control de la plata, que actualmente pasa obligatoriamente por las manos del chofer.

“Nos viene a mejorar y a (ayudar a) dormir un poquito más tranquilos, respecto a los choferes, pues ya sé que el chofer no me va a andar la plata, o que se (corre el riesgo de que se) la puedan robar”, expone.

Habrá “pegones”

“Honestamente, nosotros somos los que sufrimos las consecuencias”, expresa Facundo Velásquez, conductor de buses de la Ruta 101, refiriéndose a que deberán lidiar con los reclamos, confusiones y conflictos de los usuarios, pues a su juicio la mayoría desconoce el sistema.

Opina que necesitan “una capacitación más seria para así nosotros brindar un mejor servicio y no tener mucha confrontación con el usuario”.

Según Velásquez, la principal inquietud del pasajero es: “¿Qué vamos a hacer en el momento que la unidad ‘haga el cuadro’ (sufra desperfectos)?, ¿quién me va a regresar el valor del pasaje? Dicen que a nosotros nos van a dar un número de teléfono y vamos a reportar a MPeso, y ellos van a revertir el pasaje”, explica, tras señalar que eso para el usuario es desconocido.

Señala que tampoco saben cómo hacer cuando paguen más de un pasaje, pues ya no será válida la fórmula de “el de atrás paga” --como se acostumbra-- sino que el primero que aborde debe efectuar el débito de la tarjeta.

Para Manuel Guevara, conductor de la Ruta 110, cuya flota ya tiene el sistema completo, el principal inconveniente es la posición del validador, que fue colocado junto a la barra de conteo de pasajeros, porque cuando alguien permanece más de 3 segundos en la barra, esta vuelve a marcar o bien se bloquea.

En el primer caso dice que la barra registraría mayor cantidad de personas de las que abordaron y se podría entender como que cobraron en efectivo y no lo enteraron. Durante los 15 o 30 días que se permita el pago mixto, piensa que eso será negativo.

“Si nos cobran faltante a nosotros, vamos a salir sin salario”, advierte.

Usuarios sin convencerse

Scarleth Ruiz Salgado cuenta que se apuró a obtener su tarjeta TUC, pero reconoce que “hasta ahora” se anda fijando en las indicaciones pegadas en los buses sobre cómo deberá usarla.

Diario gasta hasta C$30 en buses, pues usualmente viaja con las compras para su negocio de comida, por lo que piensa que usar la tarjeta le generará incomodidad.

“Un alboroto, la verdad de las cosas…, porque uno se va a retrasar más; vas con las compras, estar pasando (la tarjeta); no sabría cómo usarla todavía Y hay veces que los choferes van de odiosos”, comenta.

En tanto Melvin Bolaños Sequeira opina que el sistema es demasiado “cerrado” para los que apelan ante los buseros que los dejen viajar por C$2, C$1.50 o simplemente al raid.

“El sistema es obligado, si no tenés completos los 2.50 cómo le vas a hacer… hay gente que a veces le pedimos raid a los buseros”, señala.

“Peseros” dejarán de ganar

Los llamados “peseros”, cuya función es pregonar la llegada y recorrido de cada ruta en las paradas --por lo cual reciben entre C$3 y C$4 de parte del chofer-- lamentan que no podrán seguir contando con ese ingreso económico.

“Ahora con tarjetas, ¿qué es lo que me van a pagar? ¡Nada!”, razona Cristian Paz, quien en la parada del Mercado de Mayoreo diariamente reúne hasta C$150 por llamar pasajeros.