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La comunidad de San Gilberto, en el municipio de Posoltega, está habitada principalmente por familias que abandonaron sus hogares a las orillas del volcán Casitas, a raíz del deslave que provocó el huracán Mitch en el año de 1998. La comunidad y sus alrededores están habitados principalmente por gente que vive en extrema pobreza y donde las únicas fuentes de empleo que existen son la agricultura y el trabajo en los cañaverales.

Precisamente la pobreza y ver a tantos niños sin educación fue lo que motivó a los dirigentes de la organización Los Quinchos a crear en el año 2000 una escuela de educación primaria, donde se le brinda a los niños educación, alimentación y capacitación en derechos humanos, contó Érica Flores Romero, subdirectora del colegio.

Centro social educativo

La escuela de Los Quinchos ofrece actualmente desde preescolar hasta el sexto grado de primaria y tiene en sus aulas 113 niños provenientes de 7 comunidades cercanas al poblado de San Gilberto, desde su fundación la escuela ha brindado educación a unos 900 niños.

Para atender a todos los alumnos, la escuela cuenta con un personal de 7 maestros que brindan la primaria y 4 profesores en clases técnicas.

Huerto escolar para combatir desnutrición

“Un alto porcentaje de los niños que asisten al colegio cuenta con un grado de desnutrición, por esa razón Los Quinchos ofrecen una merienda escolar y el almuerzo a todos sus estudiantes”, dice la subdirectora de la escuela, quien también resalta que ellos están desarrollando un huerto escolar con el fin de mejorar la alimentación que brindan a los infantes.

Según Érica Flores, “el huerto escolar es un trabajo en conjunto, pues es cultivado por profesores, padres y alumnos, sembramos maíz, pipián, chiltoma, tomate, zanahoria, rábanos y también contamos con plantíos de papaya y árboles frutales”.

Los Quinchos, además proveen semillas a las familias de los niños con mayores problemas alimenticios, una de las familias beneficiadas con esa iniciativa es la de Ángela de los Santos Picado, su nieta de 5 años llamada Juliana Picado, está falta de peso.

“Los Quinchos me han dado semilla y he podido sembrar, pipianes, rábanos y zanahoria con los que he mejorado la alimentación de mi nieta y de mis demás hijos”, afirmó Ángela Picado.

Escuela técnica

Ana Fabiola Castellón, de 15 años, estudió toda su primaria en la escuela de Los Quinchos, actualmente cursa cuarto año de secundaria, ella al igual que muchos jovencitos de la comunidad de San Gilberto, no tienen conocimiento alguno sobre el uso y manejo de las computadoras y es por eso que la jovencita decidió hace unos meses ingresar a las clases técnicas de computación que se imparten en su exescuela.

“En secundaria te piden muchas investigaciones y yo no sabía ni encender una computadora, ahora los profesores me han enseñado a manejar word y excel y dicen que nos prepararán en otros programas de computación, espero eso me ayude más adelante cuando ingrese a la universidad”, destacó Castellón.

Según la subdirectora de la escuela en el recinto se imparten clases técnicas de computación, electricidad, barbería y de repostería con el fin de crear alternativas de trabajo entre los adolescentes que sean diferentes a las labores agrícolas que imperan en la zona.

Trabajan con donantes

La construcción y el mantenimiento del Centro Social Educativo fue financiada en sus inicios por ciudadanos italianos que de buena fe contribuyen con los proyectos que impulsa la Asociación de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgos Los Quinchos, aseguró Carlos Vidal Ramos, asesor de la institución.

Ramos destaca que desde el año 2009 el proyecto ha sido apadrinado por la cooperación europea a través de Cáritas Suiza.