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Unas 30 familias de comunidades aledañas al vertedero municipal de Rivas y trabajadores de los camiones recolectores de basura, a diario compiten en el vertedero municipal por recoger la mayor cantidad de material reciclable que puedan. Quienes dependen de la basura para sobrevivir, resienten que los empleados de la comuna les disputen el plástico, cobre, aluminio y cartón que llegan entre la gran cantidad de desperdicios diariamente.

El vertedero municipal está ubicado sobre la carretera que conduce a la comunidad indígena Veracruz del Zapotal, tiene una extensión de seis manzanas, aproximadamente, y allí son depositados todos los desperdicios que producen pobladores y empresas que operan en la cabecera departamental.

La entrada de cada camión recolector de basura es esperada por decenas de personas que, apenas descarga, se lanzan a escarbar entre los cerros de desechos, en busca de materiales que luego venden a empresas recicladoras que llegan de otros departamentos.

Competencia desleal

Los llamados “pepenadores” aseguran que desde hace varios años tienen que competir con trabajadores de los camiones recolectores y que eso hace que sus ingresos disminuyan.

María Madrigal, de 56 años, habitante del poblado San Jacinto, no registra en su mente la cantidad precisa de años que tiene de llegar al vertedero para acopiar plástico, hierro y cobre, que cada 15 días los convierte en C$600 córdobas, que destina para la manutención de su familia.

A ella le preocupa que “ahora los camiones ya no traen mucho plástico, porque los trabajadores (de la municipalidad de Rivas) ya lo traen separado para venderlo a un acopiador, y es poco lo que nos queda para sobrevivir”, dice Madrigal.

Carlos Rivas, de 60 años, quien durante 10 años ha dependido del acopio de desechos reciclables para subsistir, también critica la competencia que representan los trabajadores encargados de recolectar la basura casa a casa.

Para él, es “injusto” que los trabajadores les “arrebaten su medio de vida”, pues señala que estos reciben un salario por esa labor.

También Ana Narváez se suma a quienes consideran que los trabajadores municipales perjudican su oportunidad de ganar.

Cuenta que no tiene un empleo fijo y que buscando desechos reciclables entre la basura, logra ganar C$500 cada 8 días.

 

Capitalinos “churequean” en Rivas

Emma Mercado se instaló con toda su familia, hace nueve meses, en el terreno contiguo al vertedero. Es originaria de Managua y dice que decidió mudarse a Rivas porque “churequear” allá (Managua) es más difícil”.

“Separar la basura es una forma de vida de nosotros, y de esta forma ayudamos a la conservación del medio ambiente, limpiándolo de todo tipo de contaminantes”, comenta Mercado.

Unos de los trabajadores de los camiones recolectores de basura, quien prefirió el anonimato, consultado por El Nuevo Diario dijo que acopian y venden los desechos reciclables para mejor sus ingresos, porque sus salarios son bajos y apenas les alcanza para la compra de los alimentos.

De acuerdo con las personas dedicadas a esta labor, por la libra de plástico se las pagan a C$2, la de aluminio a C$9, y la de cobre a C$30. Revelaron que el desecho plástico es el que más se vende, pero lo pagan a precios bajos.