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Marlon Espinoza tiene dos años de trabajar en todas las fiestas patronales del país, en las que hace dinero tomando fotografías a los niños que suben a su caballo de plástico.

El pasado 1 de agosto, durante el primer desfile hípico, vendió 100 fotos a C$50, ayer solamente vendió tres. Aunque las fiestas de Managua son para él de los mejores momentos para el negocio, Espinoza afirma que la segunda hípica siempre es menos frecuentada, pero “esta estuvo realmente palmada”.

Reynaldo Largaespada, del Comité Organizador de la Hípica de Managua, indicó que esperaban unos 800 montados, pero finalmente solo se inscribieron 150, aunque desfilaron unas decenas más. “Siempre estas segundas hípicas son menos concurridas, es normal que haya menos gente en las calles”, comentó.

Carros y caballos

El desfile salió del Puerto “Salvador Allende” a las 3:00 p.m. Muchos montados que no se inscribieron esperaban por las calles del recorrido para unirse a la cabalgata, mientras decenas de espectadores, en las calles aledañas, se mostraron decepcionados al ver pocos participantes en el desfile.

La desorganización también restó brillo al espectáculo, pues a pesar de que la Policía de Tránsito detenía el tráfico calle a calle para que pasaran los caballistas, el desfile se notaba disperso, y en algún momento vehículos y hasta bicicletas se mezclaron con equinos y montados.

Isabel Marenco, quien llegó temprano a presenciar el desfile, hizo notar que los automotores no permitieron por momentos apreciar a los caballos. “Es un caos, hubo mucha desorganización. No hemos podido apreciar casi nada, y la presencia ha sido peor que los años pasados”, insistió.

Por su parte, Mercedes Aguirre, una señora de 58 años que se confesó fiel asistente a las hípicas agostinas de la capital, razonó ante El Nuevo Diario, que quizá este sábado llegó poca gente al evento porque “ya se bebieron todos los reales el primero de agosto”.

“La hípica del 10 de agosto es poco concurrida, vienen más caballistas que gente que sale a beber, pero esta vez poquísima gente vino a montar y a beber”, reconoció la ciudadana.