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Los rizos que caían sobre la frente del poeta Rigoberto López Pérez en vida y que fueron replicados en la escultura que fue colocada en la rotonda que lleva su nombre, han desaparecido.

Al parecer, ni el alcalde Dionisio Marenco ni el Concejo que aprobó el seis de octubre de 2005 la construcción de la obra, se han percatado del hecho.

Según el guarda de seguridad --que permanece las 24 horas del día, en las orillas del pedestal de doce metros de altura, donde está ubicada la estatua-- ninguna autoridad se ha personado a inspeccionar la obra o a tratar de remediar la desaparición del famoso copete.

Es importante destacar que esta obra fue inaugurada el 21 de septiembre del año pasado, y tuvo un costo de tres millones 800 mil córdobas (200 mil dólares).

La escultura que hoy luce con la frente más amplia, es una obra del maestro Arnoldo Guillen, quien también fue el autor del monumento de diez metros a la Purísima Concepción de María, ubicada en la rotonda Larreynaga, a la que recientemente se le cambió la cabeza.

Otras obras con las que cuenta en su haber el maestro Guillén, son bustos de personajes importantes como el de Elena Arellano, situado en el Colegio María Auxiliadora de Granada; el del profesor Fidel Coloma, ubicado en los jardines del Palacio Nacional, y el del sacerdote Amando López, ubicado en la Universidad Centroamericana (UCA).

“No he visto el daño”

Al ser consultado por EL NUEVO DIARIO sobre el daño a la estatua de Rigoberto López Pérez, el maestro Guillen manifestó que ha pasado rápidamente por el lugar donde se erige, y sí notó que hay un daño, pero desconoce la magnitud del mismo.

“Sería muy precipitado decirte cuánto costará, o cuánto tiempo demoraríamos en solucionar ese daño, porque no he visto con detenimiento, pero en caso de cualquier daño o mantenimiento no sería necesario bajarla, sólo una grúa con gran capacidad, porque el daño es en la cabeza, y de allí al piso hay 17 metros de altura”, comento el maestro Guillen.

¿Cómo se dañó?

Hay varias razones --off the record-- para justificar el daño en la Alcaldía de Managua, sin embargo, la primera que fue descartada por el maestro Guillén, señala que a la estatua le cayó un rayo. “Eso es imposible, porque se habría dañado toda la obra, no sólo su cabeza”, expresó.

La segunda es que durante las protestas realizadas en septiembre algún mortero haya impactado en la cabeza de la estatua; otra, que la mezcla de concreto no esté bien hecha, y por ello la misma se está descascarando, y, la última, que algún fanático haya lanzado un disparo a la cabeza del poeta ajusticiador de Somoza García.

Un año de trabajo

El maestro Guillén declaró que trabajó durante un año en la estatua de cinco metros de Rigoberto López Pérez, que está elaborada sobre un soporte metálico, malla y concreto mezclado con fibra de vidrio.

“Fue un trabajo que se hizo por partes y tomó un año, y nos esmeramos en la mezcla”, dijo el maestro Guillén.

La repararemos

Roberto Sánchez, Director de Patrimonio de la Alcaldía de Managua, dijo que independiente de las razones que se señalen, la municipalidad reparará el daño en cuanto el escultor haga la valoración pertinente.

“Las causas del daño son lo de menos. Ahora que el daño está hecho lo que haremos será restaurarla como estamos restaurando la obra de la Purísima y el monumento a Rubén Darío, lo que es necesario conocer es el tiempo para restaurarla, porque el día de alquiler de grúa para hacer este trabajo cuesta 400 dólares, de forma que es algo caro que tiene que presupuestarse”, concluyó Sánchez.

Rigoberto por Zelaya

El monumento a Rigoberto López Pérez contó con muchos detractores cuando fue concebido.

Sin embargo, la votación en el Concejo fue unánime, pues la bancada liberal dio sus votos para que la Alcaldía construyera el monumento a Rigoberto López a cambio de una obra similar para José Santos Zelaya, obra que ya está casi concluida en las cercanías a la Asamblea Nacional, y la cual tiene un costo de dos millones de córdobas.