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Un velorio inusual a puertas cerradas, donde solo fue permitido el ingreso de familiares y de amigos, tuvieron Yolanda Jiménez Báez y su hijo Arlen Ortega Jiménez, que según la Policía fueron asesinados por una abogada y por su esposo.

“Solo está permitido el ingreso de familiares y amigos”, aseguró Wilfredo Barraza Jiménez, hijo y hermano respectivamente de las víctimas, agregando que lo hacía por medidas de seguridad.

En octubre de 2010, Wilfredo Barraza Larios, esposo de Yolanda Jiménez Báez y padre de Wilfredo Barraza Jiménez, fue ejecutado por criminales junto con dos amigos en el lugar conocido como Cuajinicuil, jurisdicción de Cárdenas, a la orilla de la vía que comunica a ese municipio con la Carretera Panamericana Sur.

Anunciaban su llegada

Una señora que llegó al velorio minutos antes que saliera el sepelio en compañía de varias personas en un microbús, reveló que llamó con antelación avisando que llegaría a las honras fúnebres.

La misma visitante, una vez que le abrieron el portón de ingreso a la residencia de la familia Barraza-Jiménez, le señaló a quien la recibió a las personas que la acompañaban para que las dejaran pasar al velorio.

Sospechosos rodean la casa

En pleno velatorio, una persona amiga de la familia llamó telefónicamente a la casa de los Barraza-Jiménez, alertándoles de la presencia sospechosa en los alrededores de la residencia de sujetos desconocidos, a bordo de dos camionetas de las cuales no brindó mayores detalles.

Wilfredo Barraza Jiménez, al referirse al doble asesinato perpetrado contra su mamá y su hermano comentó: “Estamos enfrentado esta situación porque luchamos por lo nuestro”.

Hermana de abogada consternada

Mientras al oeste de la capital se desarrollaba el velorio de Yolanda Jiménez Báez y de su hijo Arlen Ortega Jiménez, en el barrio Campo Bruce, en Managua, los familiares de la abogada Verónica Cruz desalojaban la casa donde esta tenía su oficina, la que era rentada.

Visiblemente consternada, Aura Cruz, hermana de la profesional del derecho, señaló a Maynor Ponce Urbina, compañero de vida de su hermana, de haber llevado a su consanguínea a involucrarse en el doble crimen.

“Ella” --Verónica Cruz-- “es inocente… Nosotros sospechamos que el marido” --Maynor Ponce Urbina—“fue quien la empujó a esta situación”, expresó Aura Cruz, sin poder ocultar la tristeza que la embarga por la situación en la que está su hermanna.

Preguntada por qué responsabiliza a Ponce, Aura Cruz respondió: “Porque él era un mantenido que vivía del trabajo de mi hermana”, agregando que Maynor Ponce es quien tenía pistola.

 

Consternación en El Pochote

Los habitantes de la comunidad El Pochote, al sur del casco urbano de Masaya, aún están consternados por el doble crimen perpetrado contra Yolanda Jiménez Báez y su hijo Arlen Ortega Jiménez.

Los habitantes de la comarca masayense sospechan que los autores del doble asesinato habían estudiado el camino desolado para consumar el delito.

Mireya Ortiz, pobladora de El Pochote, mencionó que este lugar es tranquilo y sano, pero lo ocurrido a esta madre e hijo, rompe con la tranquilidad de los habitantes de El Pochote.

José Félix Putoy, quien tiene 26 años de habitar en El Pochote, aseguró que nunca se había registrado algo similar en esa comunidad, como el hallazgo de los dos cadáveres en el interior de un vehículo, y del sobreviviente --Samuel Benedicto Barraza Jiménez--, que pidió ayuda a los pobladores.