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Pese a que el abogado de los hondureños y el nicaragüense que fueron capturados este fin de semana con un cargamentos de 216 mil 906 pastillas de anfetaminas, alegó que dicha sustancia es un medicamento legal, el juez suplente Ronaldo Morán Pozo admitió la acusación que la Fiscalía presentó en contra de los sospechosos, porque supuestamente estaban transportando ilegalmente una sustancia controlada.

“La anfetamina es una sustancia controlada (pero) es un medicamento que se utiliza para la tos y niños muy vigorosos”, dijo textualmente Heberto Orozco Izaguirre, ayer, durante la audiencia preliminar del juicio que la Fiscalía abrió contra el nicaragüense Héctor Darío Flores y los hondureños Marlon Manuel Castellón, Felipe Antonio Flores y Denis Emilio Chavarría.

El fiscal Giscard Moraga rebatió tal argumento diciendo que las anfetaminas están reconocidas como una sustancia controlada desde 1971, “y su transporte ilegal está prohibido en la Ley 285 contra el tráfico de drogas, psicotrópicos, sustancias controladas y lavado de dinero”.

Quedaron detenidos
Todos los acusados quedaron en prisión hasta el próximo 21 de octubre, cuando se celebrará la audiencia inicial del proceso para decidir si irán a juicio oral y si merecen seguir en la cárcel o no.

Orozco dijo que la acusación no debió de ser admitida porque no establece una correlación o vínculo entre acusados y hechos, porque pese a que relata dos momentos distintos, a la hora de establecer el supuesto grado de participación en el delito acusado, todos son coautores, aunque sólo fueron dos las personas capturadas en posesión de las 216 mil 906 pastillas de anfetamina.

Efectivamente, la acusación que el fiscal Giscard Moraga presentó revela que el día de los hechos (el once de octubre a las cinco de la tarde), los cuatro acusados viajaban en una camioneta a la altura del kilómetro diez de la Carretera Norte, pero Bonilla y Castellanos descendieron del vehículo en la gasolinera que está frente a la base de la Fuerza Aérea del Ejército, para abordar un taxi rumbo a Sébaco.

Cuando la Policía le hizo parada a la camioneta porque iban a exceso de velocidad, en el vehículo sólo iban Héctor y Felipe Flores, quienes se adentraron en residencial Casa Real, donde fueron capturados.

La Policía encontró en la camioneta siete bolsas negras con otras 44 donde estaban ocultas miles de pastillas de anfetamina, mientras que a los que iban en el taxi, quienes fueron capturados en el retén del kilómetro 14 de Carretera Norte, sólo les encontraron 1,360 dólares y dos pastillitas de 0.5 gramos cada una.

El abogado pidió al juez que separara la causa a fin de que estas últimas dos personas fueran procesadas en un Juzgado Local, si es que había delito, pero el juez no dio lugar a la petición.

El abogado dijo que va a probar que sus clientes simplemente andaban buscando repuestos, y que no llevaban oculta la sustancia porque “pudo haber sido que alguien les pagó por el traslado”.