Rafael Lara
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“De lo que no me capeo es de responsabilidad administrativa por desordenado”, dijo el procurador de derechos humanos Omar Cabezas, indagado por la Contraloría General de la República, CGR, por supuesto mal manejo de fondos públicos.

Según el ente investigador, la suma es aproximada a los 900 mil córdobas, sin embargo, la resolución que determina responsabilidad penal contra Cabezas y el administrador Jorge Téllez Campos por manejos irregulares de fondos públicos en la PDDH no se ha dado a conocer formalmente.

“Yo no tengo ninguna responsabilidad. Esto es una bandidencia”, dijo el Procurador de Derechos Humanos, señalando que todo viene de anónimos que pasan primero a los diarios y después a los contralores, antes de conocerlos él.

Según la CGR, primero hay 163 mil 680 córdobas en gastos que no corresponden a actividades propias de la institución; además, hay 718 mil 850 córdobas, de cuyo desembolso y manejo no existe ningún soporte que los justifique; pagos de indemnización a personal con cargos de confianza, y así también supuestos pagos por antigüedad. Cabezas aceptó que hay un desorden contable en la institución, pero alegó que la culpa es del anterior administrador y terminará pagando por aquel.


La finca del Procurador
Al inquirirle sobre señalamientos de que él utiliza a la PDDH como si fuera su finca y que tiene relegado al subprocurador Alfonso Jarquín Ortel, simplemente dijo que seguirá relegado mientras él sea procurador.

“Lo que pasa es que está disgustado. Es un desastre. Él dice que si yo no le pago seis asesores a 45 mil córdobas cada uno, él no trabaja. Pues entonces que se quede sin trabajo. Eso lo ha pedido un montón de veces”.

Por su parte, Ortel, entre risas, lo desmintió, alegando que él nunca le ha pedido asesores con semejantes salarios, y que ya le gustaría tener al menos uno con bajo salario.


Gastos de representación y fiestas a periodistas
El proyecto de resolución de la CGR habla de anticipos de gastos varios de los que se desconoce su uso y destino, y que en su mayoría no cuentan con la documentación soporte correspondiente, mientras en otros casos, “estos gastos corresponden a actividades que no están relacionadas con la operatividad de la Procuraduría”.

A pesar de ello, dijo que las cuentas de restaurantes y discotecas son gastos de representación. Sobre las discotecas comentó: “Eso de seguro fue por la venida de una delegación a la que invité, al igual a como hacen en otro país que te llevan a algún lugar”.

En el caso de los licores y comidas, alegó que la culpa la comparte con los periodistas por haber hecho varias fiestas para ellos. Cuando se le preguntó si 900 mil córdobas se van en gastos de almuerzos y en tres fiestas a periodistas, reiteró que si de algo lo acusan será por desordenado y no por ladrón.