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Eran las 12:30, hora en que sale normalmente de clases, pero el destino le tenía “una sorpresa”, su vida tenía un precio de 28 mil dólares. Kenneth Ariel García Hernández, de ocho años, fue engañado por uno de tres sujetos, quien le dijo que iba a un restaurante de comidas rápidas, que su mamá lo seguía en la moto porque le tenía una sorpresa. La sorpresa fue el susto de su vida: secuestrado por más de tres horas.

Kenneth se confió de las tres personas que lo interceptaron y le dijeron que iban a comer, se subió a la camioneta roja, cuyas placas estaban cubiertas con cinta adhesiva, donde luego le vendaron los ojos para que no identificara a sus raptores. Esto ocurrió en el Reparto Schick.

Los secuestradores nunca esperaron que la Policía Nacional desplegara un dispositivo efectivo en todas las direcciones del Distrito Cinco y de Managua, que los obligó a dejarlo libre a las 4:15 de la tarde.


El secuestro
Kenneth debió llegar a casa de su abuelita, doña Irma Morales, pero no fue así. Cuando el reloj marcó las 12:50, preocupada preguntó a la otra abuela si el niño estaba con ella. Al saber que no, empezó el sufrimiento.

“Fuimos al Colegio, nos dijeron que ya había salido, la maestra lo buscó donde varios compañeritos, pero no hubo nada, más tarde la mamá recibió una llamada donde decían que querían 28 mil dólares para dejarlo libre”, dijo entre sollozos doña Irma.


Las llamadas
Según varios familiares de Kenneth, los secuestradores son personas conocidas, y en cada llamada hicieron una amenaza.

“Primero pedían 28 mil dólares, después que el dinero lo teníamos que entregar a las 4:00 de la tarde, otra que no querían que informáramos a la Policía o a los medios, porque le iban a cortar la cabeza, que si no pagábamos iban a llevarlo a Guatemala y así siguió la incertidumbre”, manifestó una tía de Kenneth.

Las llamadas fueron más al celular de la mamá del niño, Silvia Elena Hernández Morales, de 24 años, quien temía segundo a segundo por la seguridad de su hijo. Cada timbrazo del teléfono le perecía que era el final.

Los secuestradores pedían 28 mil dólares por Kenneth, porque una tía de la mamá hace unas semanas había vendido una casa en la 9 de Junio, y de ahí es que pedían esa cantidad de dinero.


“¿Tenés hambre?”

Pasado el mediodía, los secuestradores, según las primeras palabras del niño, le preguntaron: “¿Tenés hambre?”, el niño respondió que sí y le dieron a comer una galleta y una gaseosa.

Agentes policiales investigan sobre la casa a la que el menor fue llevado, en particular la conexión entre la persona que tiene la llave y los secuestradores, ya que al parecer está deshabitada, tiene tres cuartos. Una cama donde se presume estaba el niño, era mitad de madera y bloque, varios vecinos confirmaron que afuera estaba aparcada una camioneta roja.

Una de las tías del niño declaró que en su inocencia, Kenneth iba a informales a sus raptores que la venda ya estaba floja.

“Sólo miró a un hombre blanco, alto, algo recio, pero no los logró identificar, queremos que esto llegue al fondo de las investigaciones, si era para asustar a mi hermana, lo lograron, ella sufrió cada momento que estuvo sin su hijo”, aseguró la tía.


Como por arte de magia
Kenneth Ariel García Hernández “apareció” como por arte de magia a eso de las 4:15 ó 4:20 de la tarde, de la mano de una “amiga” de Silvia, mamá del niño, la que brindó una versión poco creíble, según los familiares de Kenneth.

“Yo lo encontré, me dijo que lo habían secuestrado, pero pensé que a lo mejor se había ido sin permiso de la mamá, por eso lo vine a dejar”, declaró Jazmina Velásquez, quien está siendo investigada por los agentes policiales.


Versión de la Policía
El comisionado Sergio Gutiérrez, jefe de la Quinta Delegación de Policía, brindó una conferencia de prensa donde manifestó que las investigaciones continúan aunque al niño lo hayan dejado en libertad.

“En cinco minutos nosotros estábamos regados, hicimos un cordón que lo más probable es que les dio miedo a los secuestradores, es por eso que lo dejan libre”, aseguró el comisionado Gutiérrez.

Asimismo, dijo que tal vez se trata de personas novatas en este tipo de delitos, pero que seguirán las pistas que ya tienen, porque no pueden darse este tipo de ilícitos.

Una fuente de la Policía manifestó que ya se tiene a varios sospechosos en el caso. Familiares declararon que también podrían estar involucradas hermanas del nuevo compañero de vida de Silvia Elena.

Kenneth está siendo tratado por una psicóloga, y el reencuentro con la mamá se hizo en la Comisaría de la Mujer de la Delegación Cinco, ayer por la noche.