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Transcurridos 10 días de la balacera en el Mercado Oriental, donde perecieron dos comerciantes y otra resultó herida de gravedad, la Policía Nacional sigue sin dar con el paradero del criminal.

Para los comerciantes, las investigaciones no van por buen rumbo, partiendo del hecho de que los identikits o retratos hablados del pistolero y de la mujer

que lo acompañaba, no se corresponden con los descritos por los testigos.

El hecho sangriento aconteció el pasado 30 de agosto, cuando perecieron bajo el fuego de las balas el comerciante Juan Carlos Palacios Centeno y el vendedor ambulante Mario Morales Galo.

En el mismo hecho resultó herida de gravedad Judith Araica Hernández, sobrina de Palacios.

En respuesta a los comentarios de los mercaderes, el vocero de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, aseguró que esa institución está realizando un trabajo investigativo de manera profesional.

“Nosotros hacemos nuestro trabajo y la gente está en la libertad de opinar. Nuestro trabajo es muy profesional”, dijo Borge vía telefónica.

El portavoz de la institución policial pidió a los comerciantes del Mercado Oriental, y en especial a los familiares de las víctimas, tener paciencia, agregando que la Policía continúa buscando al sospechoso para proceder a su captura.

Testigos: “Esos no son”

El fin de semana, un equipo periodístico de El Nuevo Diario vistió la escena del crimen, y mostró a los testigos los retratos hablados del pistolero y de la dama que lo acompañaba el día del doble crimen. “Esos no son”, dijo un adolescente que presenció el crimen, al mostrarle los retratos hablados del criminal y de su acompañante, elaborados por peritos de la inspección de la escena del crimen de la Dirección de Auxilio Judicial.

Lo dicho por el joven --que por temor pidió la omisión de su nombre y tampoco permitió fotografías-- fue ratificado por testigos que vieron correr al pistolero.

Una comerciante narró que una colega que en otra zona del mercado vio corriendo al pistolero minutos después del hecho sangriento y lo notó excesivamente nervioso, le manifestó que el indentikit no se parece al autor de los disparos. La mujer supo que el hombre que vio es el sospechoso del crimen, porque al día siguiente leyó en los periódicos cómo andaba vestido, pero al momento en que ella lo miró, creyó que lo habían asaltado.

Es tal el miedo que hay entre los comerciantes, que varios de los que auxiliaron a las víctimas ahora prefieren decir que no presenciaron los hechos, y que ese día (el 30 de agosto) no estaban en sus tramos.

Cambia trato al cliente

Los reporteros de El Nuevo Diario que visitaron Oriental constataron que los dependientes que laboran en las tiendas del mercado Oriental ya no toman de las manos o de los brazos a las damas para ofrecerles sus productos. La balacera se originó cuando supuestamente el pistolero reclamó airado a un adolescente por haber tomado de la mano a su acompañante, cuando le ofrecía lo que tenían de venta en el tramo de su familia.