Jorge Eduardo Arellano
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J. M. Martí Font
El País / París

El escritor Milan Kundera denunció en 1950 a la Policía comunista a una persona que, como consecuencia, pasó 14 años condenado a trabajos forzados en una mina de uranio, según el semanario checo Respekt.

El autor del artículo, Adam Hradilek, trabaja para el Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios, con sede en Praga. Kundera lo desmintió el lunes categóricamente. ‘Esta cosa, que no me esperaba para nada, de la que el lunes todavía no sabía nada y que no ha tenido lugar, me ha cogido completamente de imprevisto’, declaró a la agencia de noticias checa CTK.

El Instituto, creado recientemente en Praga, tiene como objetivo estudiar los dos periodos históricos en los que este país centroeuropeo vivió bajo una dictadura: el protectorado nazi sobre Bohemia y Moravia (1939-1945) y el período comunista (1948-1989).

Kundera, nacido en 1929 en Brno, autor de La insoportable levedad del ser, uno de los libros de culto de la modernidad, tenía 20 años cuando habría delatado a un compatriota suyo, Miroslav Dvorácek, de la misma edad.

El informe 624 / 1950, procedente de los archivos del Ministerio del Interior de la antigua Checoslovaquia, que localizó Adam Hradilek, reza: ‘Hoy, hacia las 16.00 horas, un estudiante, Milan Kundera, nacido el 1 de abril de 1929 en Brno (...) residente en Praga VII, Ciudad Universitaria, calle del Rey George VI, se ha presentado en este departamento para informar de que una estudiante, Iva Militka, residente en la misma Ciudad Universitaria, había indicado al estudiante Dlask, de la misma Ciudad Universitaria, que esa noche debía encontrarse con un tal Miroslav Dvorácek. Este último ha desertado aparentemente del servicio militar y ha viajado durante la primavera del año pasado a Alemania (...)’.


Sólo lo llegaron a esperarlo
Miroslav Dvorácek fue detenido en el mismo lugar donde se había citado con la estudiante. La fiscalía pidió la pena de muerte contra él, pero fue condenado a 22 años y enviado a trabajar a una mina de uranio. Cumplió 14 años y fue liberado en 1963, justo cuando Kundera publicaba su primera novela, Amores de risa.

En 1950, tan sólo hacía dos años que el régimen estalinista de Klement Gottwald había tomado el poder en Praga tras un golpe de Estado. Dvorácek, alumno de la academia de Aviación, había desertado un año antes a Alemania y trabajaba para los servicios de inteligencia occidentales. Había vuelto a Praga para localizar a un químico y se había topado con una amiga de infancia, Iva Militka, estudiante entonces de la Escuela de Cine de Praga, que aceptó darle cobijo.

Según el autor del reportaje, Kundera no conocía a Dvorácek, pero supo de su presencia a través de su amigo Miroslav Dlask, novio de Iva Militka. Dvorácek, que vive en Suecia y acaba de sufrir un infarto, siempre creyó que quien le había delatado era su amiga Iva, señala Respekt. Fue la mujer quien se dirigió a Hradilek y le pidió que investigara lo sucedido aquel trágico día.

La revista se pregunta por las razones que pudo tener el escritor para acudir a la policía, y baraja desde los celos de su amigo Dlask hasta el intento de salir bien librado de un incidente con un alto cargo comunista, que le costó la expulsión del partido.

Kundera abandonó Checoslovaquia en 1975, siete años después de la invasión soviética, aprovechando que había sido invitado para dar un curso en la Universidad de Rennes, en Francia. En 1979 las autoridades checas le privaron de la nacionalidad. Desde entonces vive en París y escribe en francés. Es un hombre introvertido que no da entrevistas. La escueta declaración del lunes la realizó por teléfono.