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Durante esta semana hemos recibido mensajes manifestando interés en el tema referido al establecimiento de límites en las relaciones interpersonales, y no ha faltado quien hable del grado de dificultad y riesgo de generar conflicto que conlleva el tomar iniciativas en este tema. Eso lo sabemos porque para nosotros no ha sido nada fácil, sin embargo, afirmamos con autoridad ¡se puede y se debe!, todo lo bueno cuesta.

La primera vez que estuvimos a “un cc”, como dice una apreciable dama, de una situación de fijación de límites, fue cuando tomamos la decisión de casarnos. Concurrimos donde la mamá de Velia a informarle y pedir su autorización, la señora luego de hacer las advertencia del caso procedió a fijar límites a la relación que nacía entre ella y nosotros, pronunció estas inolvidables palabras: “cuando se casen serán harina de otro costal, una vez que salgan por esa puerta (señalando la puerta principal), ni se les ocurra venir a decirme que por cualquier problema necesitan venirse a vivir a mi casa, el casado casa quiere”, de inmediato continuó: “siete hijos tuve, padre y madre fui, a todos los formé, ya concluí mi tarea, por lo tanto no esperen que cuide niños, tráiganlos de visita pero no pretendan que sea su nana”.

En un primer momento nos sentimos lastimados, sin embargo, tiempo después, nos dimos cuenta que fue una posición sabia y valiente, ella lo que estaba haciendo era fijando límites con el fin de no asumir responsabilidades que no le correspondían, y que no se abusara de su tiempo y de su espacio. Hoy reflexionamos, si la señora no hubiese tenido la entereza y el carácter para poner límites, quién sabe cómo le hubiera ido con siete hijas (os) y cualquier cantidad de nietos. Nadie en esa casa fue exonerado de estos límites, y estos fueron cumplidos hasta el último día de vida útil de la señora. Ella fue rigurosa con una de las reglas básicas de la fijación de límites: “ponerlos cuando se está listo para respetarlos y hacerlos respetar”.

Cuántos problemas, incomodidades, situaciones en las que te ves obligado (a) a hacer lo que no querés hacer, disgustos, etc.., se evitó la señora al fijar con claridad meridiana los límites necesarios que le permitieron disfrutar de esa vida apacible que todos merecemos cuando llegamos a la etapa de la tercera edad.

Amiga, amigo, sabemos que establecer líneas divisorias en las relaciones no es sencillo, sabemos que puede ser causa de conflictos, pero también estamos conscientes que vale la pena, que es importante que esta práctica forme parte de nuestro instrumental en las relaciones cotidianas. Nosotros poco a poco lo vamos logrando, eso sí, tomados de la mano de Jesús, teniéndolo a Él como centro de nuestra relación, por ello les instamos a abrir su corazón para El, a establecer una relación personal con El, invóquele y dígale: Jesús bendito le invito a entrar en mi vida, le acepto como mi Señor y salvador, le pido que me ayude a esforzarme y ser valiente para trabajar constantemente en la fijación de límites y disfrutar de relaciones familiares y de pareja armoniosas.

 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com