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La algarabía y la devoción de centenares de feligreses prevaleció en las festividades de San Jerónimo, que en horas de la tarde de ayer fue bajado de su altar para iniciar el recorrido de las fiestas patronales de Masaya, consideradas las más extensas del país.

Los devotos, en grupos pequeños y grandes, comenzaron a llegar a la iglesia desde los distintos puntos cardinales, al son de los filarmónicos, el tronar de cohetes y acompañados de bailes folclóricos, que hacen únicas las fiestas de “el doctor que cura sin medicinas”.

Las fiestas en honor a San Jerónimo iniciaron ayer 20 de septiembre y concluyen hasta en la primera semana de diciembre.

Pagando promesa

Doña Marcelina Silva Loáisiga bailaba al son de la música, acompañaba de su hija Carmen, quien relató a El Nuevo Diario, que su mamá ahora tiene problemas auditivos por la edad, pero que hace 25 años enfermó y pidió la intercesión de San Jerónimo para alcanzar su sanación, y así ocurrió. Desde entonces acude a bailarle al santo “para pagar la promesa”.

La misa en honor a “Tata Chombo” fue celebrada por monseñor Miguel Mántica, Vicario de la Arquidiócesis de Managua, quien dijo: “…Venimos aquí, lo veneramos y traemos a nuestros niños, familias, y nos acercamos en tener esa experiencia que sea gracia, la misma que Jesús depositó en Jerónimo”.

“San Jerónimo, hermanos, no era perfecto, tenía cosas qué reprocharse y sentía el dolor del pecado… Si nosotros no nos arrepentimos y no reprochamos las cosas malas que hemos hecho… no pensamos en los demás, vivimos encerrados… expresó Mántica.

San Jerónimo salió a las 2:38 pm a recorrer las calles cercanas al templo, y su retorno a la iglesia fue a las 5 de la tarde.