Luis Alemán
  •  |
  •  |
  • END

El modelo de atención a los jóvenes en situación de riesgo que pone en práctica la Policía de Nicaragua, podría implementarse en el resto de países centroamericanos ante el fracaso de la política reactiva y represiva que implementan las policías de la región.

Precisamente la experiencia de la Policía Nacional en ese tema es objeto de análisis de los delegados gubernamentales y jefes policiales de Centro América que integran la Comisión Regional de prevención de la violencia juvenil, en el marco del Sistema de Integración Centro Americana que sesiona desde ayer aquí en Managua.

La comisión técnica prepara un proyecto regional que se aplicará simultáneamente en todos los países del área denominado “Mi comunidad, nuestra comunidad”, pero también alistan un plan de mayor impacto que será discutido y aprobado por los ministros de Gobernación de Centroamérica que se reunirán el mes próximo.

Se trata de un proyecto de “prevención primaria y terciaria con un enfoque regional y que responda a las necesidades, naturaleza y particularidades de cada país”, aseguró Claudia Herrera, asesora del Ministerio de Gobernación de Guatemala.

Según Herrera, en el tema de la violencia juvenil se necesita “unificar y romper paradigmas de una intervención más eficiente, pero no una intervención que lleve a vulnerabilidades y a atentar, sino a la búsqueda de soluciones”.


Por un plan integral
Para el organismo Inter Peace, con sede en Guatemala, la violencia juvenil que viven ese país, Honduras y El Salvador, integrantes del llamado Triángulo de Centroamérica, hace necesario un plan integral de toda la sociedad más que una acción represiva de las policías.

Emilio Goubaud, directivo de Inter Peace detalló que la violencia juvenil en estos tres países es tan grande que se ha vuelto un conflicto social. “Lógicamente eso es como el resultado de una intervención policial reactiva y represiva y no de una intervención integral que busque el desarrollo de la comunidad, espacios y oportunidades para los adolescentes y jóvenes”, aseguró.

“La Policía de Nicaragua es preventiva, se ha dedicado a la construcción de un tejido social, pero, además, los índices de criminalidad lo dicen todo”, señaló Goubaud, quien puso como ejemplo el hecho de que en Guatemala 2007 dejó un total de 5,800 asesinatos.

La comisionada general Mercedes Ampié, jefa de la Comisaría de la Mujer de la Policía, dijo que “esta experiencia facilitará buenas prácticas en el trabajo de atención a la juventud”. Ella encabeza la delegación nicaragüense en la comisión técnica.