Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Redacción Central

Con la celebración de la audiencia preparatoria de juicio, en la que la defensora de los directivos del diario La Prensa, Helga Asher, perdió dos pruebas, pero se quedó con las principales, entre ellas una grabación, quedó todo listo para que hoy se celebre el juicio oral y público para don Jaime Chamorro Cardenal y Eduardo Enríquez Bermúdez, director y jefe de Redacción del diario, respectivamente.

Como se recordará, en agosto de este año los hijos de la presidenta ejecutiva de Enacal, Ruth Selma Herrera, querellaron a Chamorro y a Enríquez por la supuesta coautoría del delito de injurias, bajo el supuesto de que La Prensa, al informar sobre el aparente mal uso de los vehículos oficiales de Enacal, afectó el honor de los querellantes.

Durante la audiencia preparatoria de juicio celebrada ayer, el abogado querellante Marcos Suárez pidió al juez suplente Sexto Local Penal de Managua, Felipe Jaime Sandoval, que excluyera del proceso una grabación en la que los sindicalistas de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, denunciaban que los hijos de Herrera usaban los vehículos de la empresa.

Suárez alegó que la abogada de La Prensa, Helga Asher, no había intercambiado con él dicha prueba, argumento que la aludida rebatió mostrando el escrito de información y pruebas donde está ofrecida la grabación.

El juez determinó que la prueba es lícita, pero le ordenó a Asher que le diera una copia de la misma a su contraparte, lo que generó la protesta de la abogada, quien señaló que la misma debería ser conocida durante el juicio y no antes, pero Felipe Jaime Sandoval le recordó que toda la prueba que se ofrece está a disposición de las partes.

El juez decidió dejar que declare en juicio el periodista Moisés Martínez, quien fue el que escribió el artículo que derivó en querella.

También el judicial decidió no excluir la prueba documental que la abogada defensora propuso, a excepción de dos ediciones de La Prensa del 31 de julio y del ocho de agosto, donde los sindicalistas confirmaban lo denunciado por el diario, porque tales publicaciones se hicieron después del cinco de julio, día en que apareció la denuncia sobre el supuesto mal uso de los vehículos oficiales de Enacal.