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El Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua, Irtramma, solicitó ayer a MPeso ampliar la cantidad de puestos para recargar las tarjetas electrónicas, mientras que ciudadanos molestos ocasionaron disturbios en los principales establecimientos de esta empresa, debido a que solo atendieron a quienes deseaban comprar recargas.

Pese a los inconvenientes, el director del Irtramma, Francisco Alvarado, calificó de exitoso el proceso de implementación de las tarjetas del Transporte Urbano Colectivo, TUC, y se limitó a pedir a MPeso “un esfuerzo” para que se ubiquen estantes que ofrezcan recargas en el 90% de las paradas de Managua.

Según MPeso, cuenta con 600 centros de recargas de tarjetas electrónicas.

Alvarado informó en una rueda de prensa que están coordinándose con los transportistas para que los buses que solo aceptan como pago la tarjeta electrónica, circulen la próxima semana en horas que no son pico.

Más de tres horas en fila

Un grupo considerable de personas que hacía fila ayer desde antes de las 7:00 a.m. en la sucursal de MPeso ubicada en el Edificio Delta, obligó a los funcionarios de esa empresa a entregar las tarjetas.

En ese lugar distribuyeron pedazos de papeles, los que no alcanzaron para todos los presentes, de modo que se formaron dos filas: una de personas que pagaron C$57 por la tarjeta electrónica y otra en la que la gente las recibía gratuitamente.

“Estamos pagando C$57, y accedieron hasta que ofrecimos pagar, pero no iban a abrir”, relató José Campos, mientras hacía fila en el Edificio Delta.

Anielka Cuarezma, vocera de MPeso, negó esta situación, y aseguró que en todos los establecimientos entregaron ayer las tarjetas. Asimismo, rechazó que estén cobrando C$57.

No obstante, tanto en la sucursal de Multicentro Las Américas como en Ciudad Jardín, solo estaban recargando tarjeas electrónicas. En todas las sucursales se presentaron policías para calmar el malestar de los ciudadanos que exigían la entrega de las tarjetas.

Errores y falta de respuesta

Jorge Hernández salió de su casa ayer muy de mañana, subió a una ruta 262, pero su tarjeta no sirvió, así que tuvo que bajar. Esperó un bus donde se permite el pago con dinero y con tarjetas, y al subir probó la tarjeta y esta sirvió, pero aunque la recargó con $C20, solo tenía C$10.

Hernández postergó sus pendientes y se fue a la sucursal de MPeso de Ciudad Jardín a reclamar. Por la misma causa estaban más personas. Al llegar a la ventanilla, la funcionaria de MPeso le dijo que no podía hacer nada por él, pues no tenía acceso a su historial. “Debe ir al Edificio Delta el lunes”, recomendó la mujer, de mal modo.

Al ser consultada al respecto, en una conferencia de prensa ofrecida al mediodía, la vocera de MPeso, Anielka Cuarezma, dijo que “el saldo nunca se pierde”.

“En la agencia deben darle un número referencia. La recarga nunca se pierde y el saldo no vence”, sostuvo.

Cuarezma agregó que 107,000 usuarios utilizaron hasta el mediodía de ayer la tarjeta electrónica, y que los ciudadanos están realizando 125 recargas por minuto. Pese a eso, las rutas que solo permitían el pago con tarjeta lucían vacías. En una de las rutas de la 114, hasta las 11:30 a.m. habían subido 177 personas, una cifra que según el conductor es baja.

Poco rentable

Aunque MPeso dice que tiene 605 puestos de recargas, no se observan puestos en las paradas. Ximena Solano dejó de ofrecer ese servicio porque considera que es poco rentable.

Solano es dueña de una librería en las cercanías de la Universidad Centroamericana y de la Universidad Nacional de Ingeniería, y los días jueves y viernes su negocio estuvo lleno de personas que solicitaban recargar sus tarjetas, la mayoría con C$10 y C$20.

“Pero no es rentable, me gano C$4 por C$1,000 que recargo. No alcanzo a pagar ni siquiera dos horas de un trabajador”, dijo Solano.

La vocera de MPeso, Anielka Cuarezma, aseguró que están pagando C$8 por cada C$1,000 que la gente recarga.