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Christian Bourge y Miranda Essinh, quienes llegaron como turistas a Nicaragua, se conocieron en Granada en marzo de 2009, recorrieron varias ciudades del país y

al conocer León, decidieron casarse, quedarse aquí e instalar un pequeño negocio.

Bourge es un francés de 56 años, de oficio panadero, y vino a Nicaragua tras residir durante 17 años en Costa Rica. Essinh es holandesa, de 44 años, dedicada a la asesoría en informática, y llegó a Nicaragua de vacaciones con planes de retornar pronto a su país de origen.

Al culminar las vacaciones, Bourge y Essinh viajaron a Holanda y después a Francia, visitaron a sus familiares y a los tres meses, enamorados del clima de Nicaragua, de sus atractivos turísticos y de la seguridad ciudadana, regresaron para residir en la ciudad occidental de León.

Instalaron una pequeña panadería e improvisaron un cafetín con tres mesas y sillas plásticas en la sala de la casa que alquilaban en el barrio El Calvario, para darse a conocer, participaron de la Feria Municipal del Pan, impulsada por el gobierno local.

Según Bourge, obtuvieron muy buena aceptación entre los asistentes, por la variedad de pan simple y repostería francesa que expusieron.

“Me quedé sorprendido cuando la gente se acercaba a nuestro módulo y además de comprar nuestro producto, nos preguntaban sobre los materiales que utilizábamos, los nombres de cada variedad que exhibíamos, eso nos llamó la atención y fue ahí cuando decidimos invertir casi todo nuestro capital y surgió la panadería y repostería Pan y Paz”, relata el francés.

Tres años después, trasladaron el negocio a un lugar más amplio, cerca del área de hospedajes para extranjeros, donde están los hostales y casas de huéspedes.

Más inversión

La panadería pasó de dos a once trabajadores. Bourge y Essinh invirtieron US$20,000 más en equipos, materiales, vitrinas, muebles y utensilios. Los costos también subieron porque el arriendo es más caro, por ser una zona más comercial.

El negocio permite pagar el alquiler. “Estamos satisfechos porque encontramos un lugar accesible y muy bien ubicado en el centro de la ciudad, es amplio y confortable y a los clientes les encanta”, dice Bourge.

La panadería y repostería “Pan y Paz” es un negocio que conjuga la personalidad de los dos propietarios, el francés por practicar el oficio de panadero y Essinh por su carácter amistoso y pasivo.

“Simplemente pensamos que son dos cosas que todo el mundo debería tener todos los días de su vida, el pan y la paz”, expresa Miranda Essinh, quien manifiesta estar satisfecha de haber invertido con su esposo en un negocio que está generando empleo en León, por la aceptación de los ciudadanos.

El reconocimiento

Los propietarios de Pan y Paz fueron sorprendidos en junio pasado, cuando les llegó el certificado de excelencia emitido por la organización norteamericana Tripadvisor, que hace encuestas anuales entre viajeros para conocer la calidad de algunos servicios.

Según el documento, mostrado por Bourge, el certificado de excelencia es otorgado al 10% de los establecimientos, de todo el mundo, que logran los mejores comentarios de los viajeros.

“En Tripadvisor entendemos el poder de las opiniones de los viajeros; por ello, nos enorgullece mostrar nuestro reconocimiento a Pan y Paz, French Bakery, por los excelentes comentarios que escribieron los huéspedes sobre este negocio durante el año pasado”, indica el reconocimiento rubricado por Stephen Kaufer, fundador y CEO de Tripadvisor.

Essinh comenta que este reconocimiento es producto del esfuerzo de todo el personal que labora en la panadería. “Sin nuestros trabajadores no hubiéramos logrado este importante premio, todos hemos contribuido a que el negocio sea exitoso, estamos contentos pero agradecidos por la preferencia de nuestros clientes”, expresa.

Sugiere invertir

El francés Bourge, quien elogia las tradiciones y atractivos turísticos de la ciudad colonial y universitaria en que reside, recomienda a inversionistas pequeños y grandes apostar o incrementar su capital en León.

Recuerda que cuando abrieron la panadería, la clientela era muy tímida, pero después la gente empezó a consumir más y fue necesario extender los servicios, creando el área de cafetín, ofreciendo internet inalámbrico y sirviendo comidas rápidas.

“León es un lugar propicio para invertir, conocíamos de otros negocios similares cuyos dueños también son extranjeros, no sabíamos cómo nos iba a ir pero teníamos que tomar riesgos, y después de tres años estamos muy orgullosos de los resultados”, afirma el francés Bourge.

Tomar la decisión de quedarse en León no fue tan difícil para Bourge y Essinh. Coincidieron en que era el lugar adecuado por ser “agradable para vivir”.

“Estamos haciendo un trabajo que nos gusta a los dos, vivimos en un lugar tranquilo y no tenemos aquel estrés insoportable que sentíamos cuando estábamos en Europa”, explica Bourge.

Los propietarios de Pan y Paz confían en que la situación socioeconómica de Nicaragua va a continuar igual, con estabilidad, porque no tienen prisa de regresar a sus países.

“Por el momento estamos tranquilos, concentrados en nuestro negocio y estamos seguros que Dios nos programa nuestras vidas. No tenemos ninguna atracción de regresar a Europa, vamos de paseo cada dos años, entre una y dos semanas, pero luego estamos muy felices de regresar a León, en donde hemos encontrado un lugar propicio para nuestro negocio y nuestro nuevo hogar”, comenta Essinh.

Esta pareja de empresarios dedica casi todo el día a su negocio, pero en sus ratos libres Bourge comparte con sus amigos y juega billar. Essinh prefiere la lectura y recién pasó a formar parte del organismo no gubernamental Son Flora, que ayuda a niños en situación de riesgo en las zonas costeras de Poneloya y Las Peñitas.

“La realidad es que el negocio nos absorbe el tiempo, tenemos que permanecer en el negocio para que todo transcurra como se debe, pero, como todas las demás personas, también tenemos nuestro momento de distracción”, dice Essinh.

 

Clientes variados

Karolien Snyers, originaria de Bélgica, llegó a la panadería Pan y Paz después de leer en un blog que dos de sus amigas habían visitado este lugar y pasaron un momento agradable, tomaron café y sándwiches.

“Vine a conocer y estoy muy bien, voy a consumir algo para irme satisfecha como pasó con mis amigas”, dijo Snyers, quien por primera vez visita Nicaragua.

Juan Carlos Rodríguez, de 32 años y originario de León, comentó que ha visitado varias veces esta panadería porque los productos son buenos y los precios accesibles. “He probado algunos refrescos naturales, el café y algunas reposterías, además, me encanta porque tengo acceso a internet y este es un valor agregado al servicio que recibimos”, señaló.

Miranda Essinh, la propietaria, afirma que la panadería es visitada cada día por un promedio de 250 clientes, de diferentes nacionalidades. Sin embargo, el 50% de los clientes son nicaragüenses, según sus cálculos.

“Los clientes nicaragüenses siempre tienen la curiosidad de preguntar sobre los ingredientes utilizados en el producto, se asombran por la decoración o la forma del pan y de la repostería”, relata Essinh, quien considera bonito explicar a los clientes un poco de lo que son Holanda y Francia.

“Tenemos varias ideas de seguir invirtiendo, pero aún no nos hemos decidido”, dice Essinh, quien adelanta que una de las metas es ampliar el negocio abriendo una sucursal.

 

Satisfechos

“León es un lugar propicio para invertir, conocíamos de otros negocios similares cuyos dueños también son extranjeros, no sabíamos cómo nos iba a ir pero teníamos que tomar riesgos y después de tres años estamos muy orgullosos de los resultados”, dice el francés Christian Bourge.

 

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