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“Esto no es una despedida ni un funeral; es una fiesta alegre. Estamos festejando que la “Chica Vaca” se fue a una mejor vida al lado de Dios, ahorita está bailando y riendo al ver su despedida”, dijo doña Carmen Mora Aguilar, quien como muchas otras personas que no eran familiares de Francisca Villalta Lezama, asistieron a la misa de cuerpo presente y a su funeral.

Al son de los chicheros y del estallido de cohetes, el cuerpo de la centenaria Francisca Villalta Lezama, la popular “Chica Vaca”, recorrió ayer por última vez el viejo camino por el que durante 79 años le bailó con devoción a Santo Domingo de Guzmán, el patrono de Managua, y de quien ella fue una fiel devota.

A la salida de una misa de cuerpo presente que tuvo lugar ayer en la iglesia de Las Sierritas de Santo Domingo, justo frente a la imagen de “Minguito”, los restos de la “Chica Vaca” fueron zangoloteados por los cargadores junto con el “Mocito”, réplica de la diminuta imagen del santo.

Uno de sus compañeros más queridos, y quien en ningún momento se separó del ataúd, fue Oscar Ruiz, mejor conocido como el Cacique Mayor, quien afirmó que hay que resignarse y comprender que somos hijos de la Madre Tierra, y que estamos bajo la voluntad de Dios, y todo depende de cuánto nos preste de vida.

En el acto fúnebre también estuvo presente José María Barahona, conocido como “Chema Pelón”, otro tradicionalista de Managua, quien comentó que la muerte de la “Chica Vaca” es una gran pérdida para todos los managuas, porque con ella se van años de historia y de cultura.

El sonar de la sirena de un camión de bomberos anunció el paso del cortejo fúnebre, que partió de Las Sierritas y se dirigió a la iglesia Santo Domingo, en el viejo centro de la capital, cumpliendo así el último recorrido santodominguero de la “Chica Vaca”.

Dentro de este templo capitalino, el féretro fue nuevamente “bailado” junto a la imagen del santo, para luego partir hacia su morada final, el Cementerio General.

Se cumplió su voluntad

Carolina Chavarría, sobrina de esta popular anciana, que falleció la noche del domingo a los 104 años, se mostró satisfecha con el homenaje y despedida que le fue organizado a Villalta, pues se “está cumpliendo su voluntad”, que era ser acompañada por “Minguito” en su funeral.

“Este fue su último deseo, ella me había pedido que de ser posible se realizara este último recorrido”, dijo entre lágrimas Chavarría.

Por su parte, la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, señaló que la colorida vestimenta que utilizaba la “Chica Vaca” en las procesiones del 1 y del 10 de agosto, será preservada en un museo capitalino si es donada a la comuna, tal como lo habían mencionado algunos de sus familiares.

Durante 79 años, Francisca Villalta continuó la tradición heredada de su madre, y desde 1934 se le vio con mucho colorido y sonriente, vestida de vaquita, bailando cada 1 y 10 de agosto a Santo Domingo de Guzmán.

Como no tuvo hijos, no heredó la tradición, por lo que con ella murió una de las estampas más representativas de las fiestas agostinas de Managua.

El cortejo fúnebre de Francisca Villalta fue acompañado por el Comité de los Cargadores Tradicionalistas, por el Mocito de Abajo y por el Cuerpo de Bomberos. También participó Oscar Ruiz, el reconocido Cacique Mayor.

Sus restos descansan en el Cementerio General, a la par de los de su madre.

Años de cultura

En el acto fúnebre en honor a Francisca Villalta, también estuvo presente José María Barahona, conocido como “Chema Pelón”, otro tradicionalista de Managua, el que comentó que la muerte de la “Chica Vaca” es una gran pérdida para todos los managuas, porque con ella se van años de historia y de cultura.