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En Chinandega se calcula que unas 3,500 personas dedicadas al comercio informal ocupan aceras, calles y parques para ofrecer toda clase de productos.

Solo en el sector cercano al Mercado Central, ubicado en el barrio El Calvario, los representantes de la Asociación de Comerciantes de Chinandega, estiman que hay 40 cuadras tomadas por 2,000 comerciantes que, junto a los tricicleros --que son una opción barata de transporte--, limitan el paso de peatones y de vehículos.

comercio en chinandegaDentro del centro de compras, que popularmente es llamado el “Mercadón” y que ocupa diez manzanas hasta llegar al Parque Central, solo caben 1,000 vendedores de calzado, carnes, perecederos, granos básicos y abarrotes. El resto está tendido en las calles vecinas, donde entre cocheros, tricicleros y canastos donde se exhiben productos, apenas queda espacio para que los clientes caminen para realizar sus compras.

Alcaldía prepara plan de ordenamiento

Hasta el momento, ninguna autoridad ha enfrentado el problema, aunque la Comisión de Infraestructura y Transporte de la Alcaldía de Chinandega sostiene que elabora un plan de ordenamiento que promete terminarlo este mismo mes.

Vecinos y propietarios de establecimientos ubicados en las calles que se han vuelto intransitables, se declaran desprotegidos porque, mientras llega la respuesta de las autoridades, enfrentan serias afectaciones que van desde bajas en sus ventas hasta dificultad para entrar y salir de sus propias viviendas.

“Es por necesidad”, justifican comerciantes

Luis Obando desde hace cuatro años pone su canasto de frutas en plena calle esperando compradores. Sostiene que llegó allí “obligado” por la falta de empleo y para evitar emigrar como hacen otros.

“Si la Alcaldía nos ofrece condiciones en otros lugares me iría, pero no sé qué piensa el resto, aquí somos muchos comerciantes”, expresa Obando.

“La vida está dura”, justifica Agustín Valle, quien diario vende repollos a bordo de un triciclo, sin preocuparse si circula contra vía. Declara que está de acuerdo con un ordenamiento, “pero no a la ligera”.

Comerciantes quieren ordenamiento

Según Daniela Mora Ramos, quien desde hace dos años acomoda su venta en una de las calles adyacentes al “Mercadón”, sostuvieron una reunión con el alcalde de Chinandega, Indalecio Pastora, y enviaron una carta a la Intendencia del mercado, solicitando el ordenamiento; pero están a la espera de una respuesta.

Ellos plantearon a las autoridades establecer un área de 1.80 metros de largo por dos metros de ancho, en la misma calle que conecta con el “Mercadón”, para que puedan circular los vehículos, estacionarse, y haya mejores condiciones para el paso de personas. Su idea es no salir del lugar.

Otros vendedores consultados dijeron que aunque entren los antimotines no se irán del Mercado Central, alegando que algunos tienen hasta 35 años de estar ahí. De modo que aceptan orden, pero no salir de esas calles, a las que se aferran, alegando que en otro punto no les llegarían compradores.

Desorden es “una bomba de tiempo”

El comandante Ronald Palma Díaz, jefe de Operaciones del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, considera que el Mercado Central es “una bomba de tiempo”, y que de darse una situación de emergencia, debido a la anarquía que allí existe, las unidades de esa benemérita institución tendrían dificultad para ingresar.

Mientras muestra un mapa del centro de compras, el jefe bomberil expresó que al doblar por la esquina del Mercado de Santa Ana, conocido como “El Mercadito”, también está tomada por comerciantes, y se trata de la ruta que conduce al “Mercadón”.

“Hablamos con representantes del Comité de Emergencia del municipio y con autoridades edilicias acerca de la necesidad de un ordenamiento, también dialogamos con comerciantes para que nos dejen libre la zona de acceso, pero ha sido imposible que cumplan”, asegura.

Faltan hidrantes

El comandante Palma añade que el Mercado Central tampoco cuenta con hidrantes, ya que dos de los cuatro que existen no funcionan.

Indica que en el segundo piso del mercado existe un Centro de Desarrollo Infantil, que estaría en peligro al momento de un siniestro. Reconoce que el riesgo es alto porque en la zona hay muchas conexiones eléctricas ilegales.

Podrían ser reubicados

Argentina Gaitán, presidenta de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Alcaldía de Chinandega, asegura que avanzan en la elaboración del plan para ordenar a los comerciantes instalados en las calles adyacentes al Mercado Central, con el objetivo de acabar con la obstaculización del tránsito en algunas de ellas.

“Los comerciantes que están en las calles tienen el derecho de llevar el sustento a sus familias, pero lógicamente que el ordenamiento es importante”, indica la funcionaria, tras informar que están contemplando la idea de crear un centro de compras para ubicarlos.

 

Ciudadanos reclaman y proponen

Larry González suele abastecerse en el Mercado Central, pero se queja de la falta de una terminal para las unidades que cubren la ruta Mercado de Mayoreo-Mercado Central, “porque pasan con dificultad por donde están los comerciantes aglomerados en las calles”, indica.

Pedro López es otro ciudadano que resiente el desorden, porque dice que muchas veces ha escapado de caerse a causa de las limitaciones de espacio para movilizarse en las calles donde opera el comercio.

Para Antonio Garay, propietario de una veterinaria, el caos en las calles le deja pérdidas económicas, porque “los ganaderos grandes acostumbran estacionar sus vehículos frente a los negocios”, y como no hay por donde pasar están dejando de llegar.

Luis Espinoza, propietario de una distribuidora, afirma que debe esperar hasta en horas de la noche para que los proveedores lo abastezcan, y durante el día las ventas se reducen porque no hay acceso de entrada por el embotellamiento.

Mientras tanto, Johana Díaz, propietaria de una librería, apunta que la insalubridad se suma al desorden y a las bajas en las ganancias.

“Sería ideal que los organizaran, los que venden verduras pueden ser ubicados en el Mercado de Mayoreo, y eso descongestionaría las calles tomadas”, afirmó.

Sobre el tema, Julia Cerrato, propietaria de miscelánea en la calle hacia El Calvario, señala que “a la hora de trasladar a un enfermo no pueden entrar las ambulancias ni los bomberos. Estamos desatendidos y desamparados por la Alcaldía. Es necesario que construyan un nuevo mercado… La comuna debe recuperar el centro histórico de Chinandega, que es una ciudad elegante y próspera”.

 

 

"Nos tomamos las calles por necesidad de trabajar, muchos tricicleros ambulantes que también son comerciantes se ubican frente a nosotros, haciendo competencia desleal; los propietarios de las casas se quejan, y por eso necesitamos que nos ubiquen bien".

Lucrecia Torres

comerciante de Chinandega

 

"Solicito al alcalde que ponga orden en Chinandega, no aguantamos el desaseo por la cantidad de basura en las calles y en el río Acome, que atraviesa la ciudad. Clamamos con los brazos al cielo a las autoridades, que actúen, por favor".

Bayardo Barrios

laboratorista chinandegano.

 

Achacan caos a tricicleros ilegales

Según Marcos Antonio Méndez, presidente de la Cooperativa Cotramilenchi, que junto a las Cooperativas “Antonio Torres” y Ciclo Taxi aglutinan a 1,449 tricicleros, en la ciudad operan 3,500 ilegales, que, a su juicio, agudizan el congestionamiento de las calles principalmente en los mercados Central, Mayoreo y Santa Ana.

No obstante, según la Policía de Tránsito, existen 1,110 triciclos legales y 5,200 en total, es decir, más de 4,000 ilegales.

“Desde las administraciones de Julio Velásquez y de Enrique Saravia, hemos pedido el ordenamiento, y en el caso de los triciclos que circulan contra la vía en el Mercado Central y en otros lugares, es la Policía de Tránsito la que debe poner el orden junto a inspectores de la Alcaldía”, dijo.

Javier Amador García, tesorero de la cooperativa de tricicleros “Antonio Torres” R.L., expresó que los ilegales hacen contrapeso a los taxistas y a los tricicleros legales, porque no pagan impuestos y cobran una tarifa menor a los C$8 establecidos.

Sugirió operativos por parte de inspectores de la comuna y de la Policía de Tránsito para sacar de circulación a los ilegales.

Además, se quejó de que aún no se regula la fabricación de estos medios, pese a que habían acordado hacerlo. Según refiere, a diario se fabrican de dos a tres unidades a precios de C$12,500 a C$15,000.