Jorge Eduardo Arellano
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Corresponsal Costa Rica

Lo que debía ser una entrega sin muchas complicaciones, se convirtió en una pesadilla para once reos nicaragüenses que se acogieron a la Convención de repatriación de las condenas que cumplían en Costa Rica.

La actividad estaba prevista iniciar a las nueve de la mañana en las instalaciones de Migración de Sapoá. Las autoridades ticas y del Consulado General de Nicaragua en Costa Rica estuvieron a tiempo, sin embargo, su contraparte nica brilló por su ausencia.

Unas tres horas tardaron en llegar las autoridades penitenciarias de Nicaragua, tiempo durante el cual los reos pasaron pidiendo que les abrieran las puertas, pues “se estaban ahogando” y querían ir al baño.

“Esto es injusto. Nos estamos ahogando”, comentaban por una rejilla. Su petición fue acogida por los oficiales ticos unas dos horas después.


Primera con actual gobierno
La repatriación de los reos es la primera que se realiza en el actual gobierno, y es la mayor cantidad de presidiarios que se traslada desde que se empezó a aplicar la Convención.

Los reos llegaron custodiados por oficiales de la Unidad de Intervención Operacional, quienes con pasamontañas y chalecos antibalas daban la impresión que iban a una operación extraordinaria.

Los trasladaron en dos vehículos especiales para ese tipo de acción, y pudimos contar más de quince oficiales.


Para ticos son peligrosísimos
“Se hizo ese despliegue porque la situación lo ameritaba. Hay reos muy peligrosos, y por seguridad de los civiles y de nosotros se aplicó ese aseguramiento”, justificó Walter Correa, encargado de la aplicación de la Convención por parte Costa Rica.

Este funcionario mostró su inconformidad por el tiempo que se atrasó en llegar la parte nicaragüense. Mientras otros comentaron que era una “soberana irresponsabilidad”, porque con antelación se había informado del traslado de los reos a la hora estimada.

Trascendió que el personal del penitenciario, encabezado por el subalcaide de La Modelo, Pedro Galeano, no había sido notificado, lo cual fue descartado por la Cónsul General de Nicaragua en Costa Rica, Leticia Herrera.

“Ellos ya sabían. Se les informó”, indicó, y explicó que se está realizando un mejor trabajo de fiscalización de las condiciones en que reos pinoleros cumplen condenas en la vecina del sur.

“Lo más importante es que se están haciendo visitas seguidas a los centros penitenciarios y que se hacen acciones para reducir los trámites de quienes aspiran a terminar sus condenas en su país. Hay mucha receptividad de la parte tica para ir quitando obstáculos”, expuso Herrera.

Añadió la Cónsul que para acogerse a la Convención, los reos deben expresar voluntad de repatriarse, haber cumplido el 50 por ciento de la pena y que el delito sea similar en Nicaragua. Destacó que un beneficio claro es que en Nicaragua la pena máxima es de 30 años, mientras en Costa Rica es superior.

Una fuerte diferencia se evidenció en el traslado de los reos. De Costa Rica llegaron en vehículos especiales y fuertemente custodiados. En Nicaragua fueron acomodados en la tina de una camioneta y en una ambulancia.

Todos llegaron esposados, mientras que después del traspaso y la revisión debida, sólo fueron esposados dos por ser considerados peligrosos. Los ticos llegaron a tiempo y los nicas tres horas después.

“Qué diferencia ‘mae’ en el manejo. Bueno, están en su país”, dijo uno de los oficiales ticos, a la vez que se reían al ver colgados a los oficiales nicas en la camioneta.