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Una breve caminata por las deterioradas calles del barrio El Pantanal, al sur de Granada, es suficiente para comprender la alarma emitida por la Alcaldía. En cuatro cuadras continuas, cuatro adolescentes que no sobrepasan los 17 años cargan ya la responsabilidad de un hijo: dos de ellas parieron recientemente, y las otras dos están a punto de hacerlo.

Aunque no hay un dato sobre los embarazos tempranos en este barrio en particular, estadísticas de la comuna indican que en el primer semestre de este año, unas 559 adolescentes se convirtieron en madres, una situación “que debería preocupar a todos los granadinos”, expresa la asesora legal del centro de mujeres Ixchen, Ruth María Díaz.

“Tenemos un grave problema. El Código Civil permite a niñas que hayan cumplido los 14 años de edad casarse con autorización de sus padres”, señala, lo cual “es una atrocidad”, porque ellas apenas están iniciando un proceso de desarrollo biológico, están preparando su cuerpo para una maternidad, comenta.

Abandono de estudios

Francis Johana Chávez, de 17 años, tuvo a su primer hijo hace tres meses. Al conocer la noticia de su embarazo abandonó el tercer año de secundaria que cursaba en el Instituto “Lorenzo Guerrero”. “Cuando le conté a mi mamá solo me dio consejos, gracias a Dios no me regañó, me dijo que se sentía alegre porque venía un nieto… Y yo me sentía bien, todavía estoy bien, no estoy arrepentida de tener a mi hijo”.

Dice estar feliz con su hijo, aunque reconoce que le hubiese gustado terminar la secundaria y haberse preparado con una carrera universitaria. “Me gustaría ser arquitecta, tal vez más adelante siga estudiando”, expresó.

“No quiero parecer machista”

Su pareja y padre del niño no ve nada malo en estos embarazos, porque las muchachas pueden seguir estudiando “si quisieran”, sin embargo, enfatizó que lo primordial en esta nueva etapa es la atención y el cuido del hogar.

“No quiero parecer machista, pero cuando una mujer tiene a su hijo debe dedicarse a cuidarlo. Yo trabajo duro para que a ellos nos les falte nada… lo único que le pido a ella es que cuide bien al niño y que tenga lista su comida y su pacha, nada más, el dinero de los gastos lo traigo yo”, dice el joven de 20 años, que trabaja como guía turístico.

“Estaba en tercer grado…”

Nubia Yubelka Lanzas, de 17 años, también interrumpió sus clases tras el nacimiento de su niña que ahora tiene cinco meses. El cuido de la bebé y los quehaceres de la casa que comparte con su madre y con sus hermanas, no le dan tiempo para continuar asistiendo a la escuela del barrio. “Estaba en tercer grado, pero tuve que salirme por falta de tiempo”.

Debido a que tampoco tiene un empleo, Lanzas y su hija sobreviven con el dinero que periódicamente recibe del padre de la niña. Esa es otra de las consecuencias de los partos precoces, señaló la asesora legal.

Reproduciendo un patrón

La hermana mayor de Nubia Yubelka Lanzas también fue madre a temprana edad, y la madre de ambas, Blanca Gutiérrez, confesó que su primer embarazo fue en la adolescencia. “Yo quería que ellas estudiaran y se prepararan para el futuro, pero ahora solo puedo apoyarlas y darles consejos. Cuando yo tuve a mi primera hija, mi mamá tenía que decirme cómo iba a hacer las cosas porque yo no sabía”, comentó la progenitora.

Esto confirma los resultados de un estudio presentado en marzo de este año por el organismo no gubernamental Plan Internacional Nicaragua, al concluir que las hijas de mujeres que fueron madres a temprana edad tienen más probabilidad también de convertirse en madres muy jóvenes.

A varios kilómetros de El Pantanal, en el kilómetro 45, entre Granada y Masaya, Diana Francisca Vásquez, de solo 15 años, dio a luz a su hija en agosto. Ella es otra de esas 559 madres adolescentes que llegaron a la oficina del Registro Civil de las Personas a inscribir a su hija.

“No me gustaba la escuela”

Al ser consultada por El Nuevo Diario sobre esta nueva etapa de su vida, la muchacha --que no aprobó el quinto grado de primaria-- expresó sentirse contenta. “La verdad es que no me gustaba la escuela. Cuando supimos (la noticia del embarazo) los dos nos sentimos bien, porque ya queríamos ser papas”. La pareja de Diana Francisca es un joven de 21 años que lleva dinero a la casa producto del trabajo en una zapatería.

Díaz explicó que ese sentimiento de alegría se despierta comúnmente durante la etapa del embarazo o los primeros años de vida del niño, pero después la percepción cambia cuando se agudizan los problemas y surgen las necesidades.

“Al inicio todo es alegría y todo los miembros de la familia se comprometen a colaborar con el bebé, pero después las cosas cambian. Ese nuevo miembro tiene que desayunar, almorzar y cenar, tiene que vestirse y requiere de medicamentos cuando se enferma. He visto casos lamentables”.

La asesora legal del centro de mujeres Ixchen, Ruth María Díaz, insistió en que los embarazos de este tipo hacen asumir a las adolescentes responsabilidades para las que no están preparadas. “Estas muchachas viven una desigualdad real, porque ellas son vistas como adultas para enfrentar esa responsabilidad, pero cuando la persona que embarazó es otro adolecente, entonces el sí es visto como adolescente, y su responsabilidad la asumen sus padres”.

Poca sensibilidad

A Díaz le preocupa la poca sensibilidad de muchos nicaragüenses que ven estos embarazos como un hecho normal, cuando --según dijo-- no debería ser así. “Debería verse con suma preocupación por la magnitud de las consecuencias. Hay muchas mujeres que se sienten orgullosas de ser abuelas a los 40 años, cuando deberíamos postergar eso. La etapa de ser abuela seguramente nos llegará en el momento idóneo”, comentó.

 

Factores que influyen

Relaciones sexuales sin protección
Poca  educación sexual
Baja autoestima y búsqueda de afecto
Violencia en el hogar
Consumo de drogas y alcohol
Presión de la pareja
Abusos sexuales

 

Esperar un mes

El Nuevo Diario conoció que el Ministerio de Salud en Granada, a través de la licenciada Carmen Guerrero, está impulsando un programa educativo dirigido a adolescentes para frenar los embarazos precoces y las Infecciones de Transmisión Sexual, ITS, sin embargo, resultó imposible conocer los detalles de dicho programa.

La divulgadora del Minsa, Anielka Corea Lezama, respondió que Guerrero es quien dirige el programa y se encuentra de subsidio. “Sería hasta que regrese, quizás en un mes”, dijo.

 

Educación sexual en colegios

Karla Sequeira, coordinadora de la Comisión Municipal de la Niñez y Adolescencia de Granada, declaró que dicha organización está trabajando en los institutos “Carmela Noguera” y Lorenzo Guerrero”, a través de la realización de charlas y cine-foros con adolescentes y jóvenes de ambos sexos.

“Les explicamos las causas y consecuencias, y les hablamos sobre la importancia de la planificación familiar, el retraso de las relaciones sexuales y la abstinencia. Precisamente, para este mes de octubre estamos organizando algunas ferias escolares enfocadas a la prevención de los embarazos, en esto es fundamental el apoyo del Ministerio de Salud”, aseguró.

 

Las cifras

El Registro Civil de las Personas de la Alcaldía de Granada reportó en el primer semestre de este año el nacimiento de 1,197 bebés. De esa cifra, 638 nacimientos provienen de mujeres mayores de 18 años, y 559 de mujeres menores de 17.