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Una coalición de instituciones y organismos estará visitando bares, restaurantes, centros de diversión nocturna y hospedajes de la ciudad de Granada con el propósito de evitar la presencia de niños y adolescentes víctimas de explotación sexual comercial. El delegado del Ministerio de Gobernación, Francisco Mejía Pavón, explicó que esto permitirá además conocer la situación legal de los establecimientos comerciales.

“No es simplemente elaborar un plan. Es ir al terreno a ver la situación y en eso nos debemos involucrar todos los funcionarios de las instituciones de gobierno, especialmente la Policía Nacional, que es la que ejecuta las medidas coercitivas para evitar que nuestros niños y adolescentes continúen siendo víctimas de ese flagelo que ocasiona desarmonía en las familias y en la sociedad”, manifestó.

Ofrecer alternativas

Guillermo García Castillo, directivo de la Fundación Pro Desarrollo, Funprode, consideró necesaria la coordinación institucional para detener el ultraje de menores de edad, pero señaló que se deben ofrecer a las víctimas algunas alternativas para que no sigan comercializando sus cuerpos. “También hay que sensibilizar a los padres de familia, para que colaboren y se pueda hacer una labor no solo de prevención, sino de rescate de estos grupos vulnerables”, dijo.

Mejía Pavón concordó con la preocupación que en varias ocasiones ha expresado el obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Jorge Solórzano y el pastor evangélico de la iglesia de Los Menonitas, Francisco Cano González, quienes señalaron que muchas víctimas que merodean el Parque Central y la calle La Calzada son obligadas por familiares o parientes que les exigen dinero.

“Tenemos el deber de velar por la paz, la tranquilidad y la seguridad ciudadana”, afirmó el funcionario del Ministerio de Gobernación.

Coordinación con iglesias

Por su parte, la coordinadora de la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia, Karla Sequeira, consideró importante concertar actividades con los guías espirituales porque ellos –según dijo– tienen un papel importante en el cambio, en la educación y en la transformación de las personas. “Tenemos que evitar que niños, adolescentes y mujeres sigan por ese camino sinuoso, debemos dialogar con los sacerdotes, con los pastores evangélicos para ponerle una barrera a esa problemática social”, destacó Sequeira.