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En Nicaragua existen unas 10,000 toneladas de basura electrónica y desde junio la Asociación Nicaragua Ambiental, Nicambiental, ha recolectado 5 toneladas, como parte de una campaña para reciclar aparatos que “son altamente nocivos para la salud humana y para el medio ambiente”.

Es la primera vez que se recolecta cualquier tipo de dispositivos alimentados por energía eléctrica cuya vida útil ya culminó y la meta para finales de año es recolectar 25 toneladas de estos aparatos.

Ivette Cerna, directora de Nicambiental, dijo que el propósito es acopiar estos aparatos en desuso para comercializar los materiales con potencial reutilizable, y así financiar un Programa de Genética Forestal diseñado para preservar madera preciosa en peligro de extinción, como la caoba, pochote, ñámbar y cedro.

“De acuerdo con las cifras de importaciones que se hizo en Nicaragua del 2005 al 2012 y tomando en cuenta que actualmente la vida útil de los aparatos electrónicos es más corta, calculamos que existen 10,000 toneladas de basura electrónica”, precisó Cerna.

Indicó que la chatarra electrónica corresponde a todos aquellos productos que han sido descartados, como computadoras, teléfonos, televisores o electrodomésticos.

“La basura electrónica se caracteriza por su rápido crecimiento debido a que en menor tiempo se vuelven obsoletos, y el crecimiento de la demanda en el mundo”, agregó.

Árboles por basura

Por las universidades de Managua ha empezado la recolección de basura electrónica en conjunto con la Facultad de Ciencia, Tecnología y Ambiente de la Universidad Centroamericana, UCA. Un camión recorrerá todos los centros educativos de la capital para obtener los aparatos en desuso.

La campaña “Dona tu basura electrónica y salva nuestra madera preciosa”, cuenta con el auspicio de la cooperación alemana, a través de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional, GIZ.

Una vez recibida esta basura electrónica, 15 voluntarios del proyecto realizan un tratamiento de reciclado y separado de las partes que pueden ser reutilizadas o las que deben ser desechadas con ciertas restricciones para el medio ambiente.

Cerna explicó que lo primero que hacen es “el de-sembalaje de las piezas”, para lo que recibieron capacitación de estudiantes de Ingeniería en Sistemas de la UCA, para separar las piezas.

“Empezamos el proceso de desembalaje, separamos las partes que se pueden vender, como plástico y metales, no tenemos gran tecnología por el momento para realizar estas separaciones”, dijo la representante de Nicambiental.

Cerna mencionó que por cada tonelada de basura electrónica recolectada sembrarán 2,500 plantas de esos árboles “de vital importancia para el ecosistema de Nicaragua”.

Por el momento lo que se puede vender, lo venden para que se exporte esa basura electrónica y el resto “formado por materiales peligrosos para el ambiente lo estamos guardando para exportarlo de una vez al final de año”.

Cerna comentó que han estimado que “por cada cien libras de basura electrónica se puede obtener una ganancia de C$500”.

Se necesita legislación

Por su parte, el director del Centro de Producción Más Limpia de Nicaragua, César Barahona, expresó que los aparatos electrónicos tienen miles de componentes y muchos de estos contienen materiales tóxicos como plomo, arsénico, cadmio, mercurio, litio, entre otros.

“La innovación tecnológica ha tenido un impulso sin precedentes que ha posibilitado el acceso a tecnologías, pero sumado a la lógica de mercado ha generado un permanente cambio de los aparatos electrónicos que provoca mayor carga al medio ambiente”, manifestó.

Barahona dijo que muchos de estos aparatos tienen “materiales de alto valor” como oro, plata y bronce, que al descartarse no se vuelven a utilizar “y hace necesario volver a buscar esos materiales, desgastando los recursos naturales”.

Asimismo, advirtió que en ocasiones quienes quieren “reciclar” convierten en material tóxico los artículos electrónicos, porque “queman el plástico, lo que genera sustancias dañinas.

“El problema cuando se hace una disposición inadecuada de los desperdicios electrónicos, es que debido a los fenómenos como la lluvia, los elementos potencialmente tóxicos se pueden disolver y dispersar por diferentes vías, llegando a contaminar incluso el suelo”, explicó Barahona.

El representante de esta institución afiliada a la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, sostuvo que muchas piezas de los artículos se pueden reutilizar y debería existir una legislación nacional para el tratamiento de estos desechos.

“La velocidad con la que los productos electrónicos van quedando obsoletos va creciendo y los gobiernos, pero también las empresas que venden estos aparatos, deben asumir una mayor responsabilidad”, agregó.

Barahona mencionó que, incluso, si se llegan a aplicar procesos de reciclaje se debe exigir que “deben dejar ganancia para el país”.

 

Problema mundial

Las Naciones Unidas calcula que en el mundo se producen aproximadamente 50 millones de toneladas de basura electrónica cada año.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma, la basura contiene más de 700 elementos, como plomo, cadmio y litio, la mitad de ellos nocivos para la salud y el entorno ecológico.

También indican que el 80% de los desechos electrónicos del mundo se exportan a Asia y, de ese porcentaje, el 90% va a parar a China.

 

Para reciclar

La organización Nicambiental estará recibiendo aparatos electrónicos por lo que resta del año. Para realizar donaciones pueden contactarse al correo nicambiental@gmail.com o llamando al 2240-0224.