• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

Los menores de edad en Nicaragua no están siendo educados para prevenir y denunciar los abusos sexuales, delitos que ocurren de forma silenciosa principalmente en el seno familiar, dijeron especialistas.

El Instituto de Medicina Legal, IML, efectuó el año pasado 5,977 peritajes clínicos por violencia sexual, de los que 3,020 fueron en menores de edad (de 0 a 13 años), es decir el 50.5% del total.

Karla Olivares, de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que Trabajan con la Niñez y la Adolescencia, Codeni; y Concepción Carcache, del IML, explicaron que la educación, comunicación y respeto son factores clave para prevenir el abuso sexual en menores de edad.

“No estamos preparando a los niños y a las niñas para prevenir el abuso sexual, porque siempre pensamos que en nuestras familias no hay un abusador”, dijo Olivares, quien aseguró que en el 90% de los casos quienes cometen estos delitos son personas muy cercanas a las víctimas.

De los 3,020 casos de violencia sexual ocurridos en menores de edad, 2,481 fueron en niñas y 539 en niños, según registros del IML.

Violencia sexual hacia niños y niñas

Conocimiento

“Si no se ha educado al niño o niña en la prevención, los cuidos y los límites de su cuerpo, es mucho más difícil que pueda identificar una situación de abuso sexual. Si tampoco le han dicho que hay formas de violentar su cuerpo, el niño o niña no va a poder identificar cuándo una relación es sana y cuándo no lo es”, advirtió Olivares.

Carcache recomendó que una vez que los niños y las niñas empiezan a hablar, se les indiquen las partes de su cuerpo, incluidos sus genitales, y llamarlos de forma correcta, lo que reducirá las probabilidades de sufrir un abuso.

Olivares agregó que también debe respetarse la decisión de un menor de edad cuando no quiere saludar con un beso a algún adulto, porque así empiezan a defender su integridad física.

La especialista resaltó que los casos de abusos contra menores de edad no son acciones aisladas, sino que resultan de una sucesión de hechos de parte del abusador, que comienzan con la seducción.

Agregó que una de las formas en que los abusadores se acercan a sus víctimas es mediante los juegos, mientras que Carcache afirmó que también aprovechan las malas relaciones entre padres e hijos.

Síndrome de acomodación

Luego de la seducción, afirmó Olivares con base en estudios internacionales, vienen tres fases. La primera es la de la interacción sexual, que es cuando el victimario “empieza a mostrar comportamientos sexualmente abusivos, pero los hace ver normales”.

“No es que al niño o a la niña le guste lo que le está haciendo el abusador sexual, simplemente responde a un estímulo que el abusador sexual le educó”, explicó Olivares.

“Hay una (segunda) fase de iniciación donde comienzan a tocarlos para que haya un estímulo y establecen un secreto, eso se conoce como ‘síndrome de acomodación’, donde la persona adulta por su posición de poder se aprovecha del niño o niña y estos, por su inocencia, la viven de forma natural”, afirmó Carcache.

La tercera fase, de acuerdo a Olivares, es la implementación del secreto, mediante la cual el abusador usa la violencia para que la víctima guarde silencio. La especialista aseguró que en este período aparecen los terrores nocturnos, el bajo rendimiento escolar y el miedo o inquietud cuando está cerca del abusador.

Para Carcache es fundamental que el papá y la mamá transmitan confianza a sus hijos e hijas para que estos acepten revelar lo que está pasando.

Violación

La psicóloga Karla Olivares, de Codeni, se refirió a una última fase en la dinámica de abuso sexual hacia niños y niñas, y advirtió que en algunos casos es aquí donde se da la violación.

Según Olivares, cuando llega el momento en que el niño o niña revela la situación de abuso sexual, una reacción común en las familias es confrontar a la víctima con el abusador, ante lo cual termina retractándose por las amenazas que ha recibido anteriormente.

“Aquí es cuando se deja mayormente expuesto al niño o a la niña, porque el abusador sexual ya tiene todas las garantías de que puede seguir haciendo todo lo le da la gana y en muchas de las ocasiones es en esta fase que se da la violación, porque es una forma de castigarlos”, afirmó.

Ver infografía ampliada