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Hace 24 años que Sonia Ortega, doctora en Biología y fundadora de la Academia de Ciencias de Nicaragua, ACN, trabaja incentivando la investigación científica en Estados Unidos desde la Fundación Nacional de Ciencias de ese país, una entidad federal que financia proyectos innovadores y que anualmente recibe 50,000 propuestas de proyectos para desarrollarse en diversos campos.

Ortega, quien labora como Directora de Programa de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU., llegó la semana pasada al país para participar en el último Congreso Científico organizado por la ACN, y aprovechó para lanzar una voz de alerta sobre la necesidad de desarrollar las ciencias en Nicaragua desde la educación primaria.

En esta entrevista plantea la importancia de la investigación, y pone como ejemplo el caso de Singapur, país que se está desarrollando gracias a la innovación científica.

Cuando la gente escucha hablar de ciencia, de investigaciones científicas, se imagina algo inalcanzable: grandes invenciones y descubrimientos.

Eso existe en todos lados. En uno de los proyectos que financia la Fundación, los estudiantes de posgrado iban a las escuelas y les pedían a los estudiantes que dibujaran a un científico. Hacían a un tipo con el pelo como Einstein, con anteojos y con un frasco con un químico. Después de estar en las escuelas durante bastante tiempo, volvían a pedir que dibujaran al científico, y los dibujaban a ellos, a los estudiantes de posgrado.

¿Cómo inculcar la importancia de las ciencias en un país donde se estudian esas materias con muchas deficiencias, y los estudiantes se preguntan por la utilidad que tendrán en sus vidas materias como la Química y la Física?

En Nicaragua no existe una cultura científica, o tal vez es mínima. Incluso, en Estados Unidos o en países desarrollados, cada día son menos los estudiantes que escogen áreas relacionadas con la ciencia, y eso es un problema. El celular, la cámara, todo, es producto de una investigación científica. Todo lo que uno ve, no sale de la nada, sale de la creatividad. Muchas de las innovaciones de ahora son resultado de eso.

Falta mucho para inculcar en la gente joven que estudiar ciencias es una buena opción. Creo que lo que falta es ligar la ciencia a la realidad. La gente se pregunta para qué estudiar Biología o Química.

La gente tiene un concepto muy errado de lo que es la investigación científica. Hacen falta las políticas para que en el país esto sea una prioridad. La empresa privada, los tomadores de decisiones, todavía no logran visualizar la importancia de las ciencias.

Acá se pueden hacer centros de investigación donde exista la oportunidad de que la gente que haya estudiado ciencias, pueda desarrollar sus investigaciones. Esto es una cosa de esfuerzo, de tiempo y de visión.

¿Cuál es la clave para desarrollar este campo?

Son muchos factores en varios niveles. Algo muy importante es el entrenamiento de los maestros, la capacitación. En Estados Unidos los docentes no enseñan ciencia, porque no tienen una buena preparación científica.

La ciencia es hacer, descubrir, trabajar juntos, y para los maestros es tan educativo como para los estudiantes.

En su discurso en el Foro, usted planteaba la realidad de países que apuestan por el desarrollo científico; el caso de Singapur...

Singapur es un ejemplo. No tiene los recursos naturales que tiene Nicaragua, en primer lugar es más chiquito, pero tiene visión e invierte. Han invertido y siguen invirtiendo. Incluso, empiezan a traer gente de afuera. Dicen: “No tenemos gente capacitada para investigar el desarrollo de materiales nuevos, pero los traemos, les pagamos bien, trabajamos y nos entrenan”. Eso es parte de un cambio de visión.

¿Qué aspectos se pueden potenciar científicamente en Nicaragua?

Las áreas que tienen que ver con los recursos naturales, con la parte ecológica, porque no es muy caro. Hay que empezar por lo que es más factible, lo que cuesta menos y da más resultados.

Se pueden hacer experimentos con cosas que uno tiene en la casa. Los proyectos que hemos financiado han sido muchos de cosas sencillas, pero que demuestran un principio científico. El estímulo por la curiosidad debe ser constante.

¿La base es la educación a temprana edad?

Absolutamente, pero tampoco podemos esperar 30 años para que estos niños lleguen a ser profesionales. Eso es fundamental, pero al mismo tiempo tenemos que poner énfasis en los estudiantes universitarios, en la capacitación de los docentes, en hacer esfuerzos por establecer vínculos con otros sectores de la población, con los medios de comunicación, por ejemplo. Nadie sabe quién hace ciencia en Nicaragua.

Creo que la gente no ha terminado de comprender que los niños de Nicaragua son tan creativos como los de los países desarrollados. Lo que hay que hacer es darles oportunidad, ponerlos en el camino y estimularlos.

Lo peor que se le puede hacer a un niño es matarle la curiosidad y hacer que aprenda todo de memoria. Yo sueño con tener un parque de las ciencias acá, un museo científico, pero no para las élites nada más. La ciencia no puede ser un privilegio para los que van a un colegio privado.

Concepto errado

La gente tiene un concepto muy errado de lo que es la investigación científica. Hacen falta las políticas para que en el país esto sea una prioridad. La empresa privada, los tomadores de decisiones, todavía no logran visualizar la importancia de las ciencias, dice Sonia Ortega, quien ahora labora como Directora de Programa de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU.