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La principal razón por la que miles de niños y niñas no asisten a la escuela en Nicaragua es que “no quieren” y, en muchos casos, prefieren trabajar para ayudar en la economía de sus familias, refieren datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo, Inide, y del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp.

En el estudio “Efectos del trabajo infantil en la educación rural en Nicaragua”, el Ieepp señala que de acuerdo a la Encuesta Continua de Hogares, levantada por el Inide en abril de este año, el 45.6 por ciento de los niños y niñas no van al colegio porque no quieren y en el caso del departamento de Jinotega, los infantes no lo hacen porque prefieren trabajar para aumentar los ingresos de sus familias.
 
Álvaro Jarquín Iglesias, coordinador del programa Primero Aprendo que ejecuta Caritas en el departamento de Jinotega, explicó que al problema de la pobreza en las zonas rurales se le suma el hecho que los padres de familia no tienen conciencia sobre el derecho de sus hijos a recibir educación, y si la tienen, priorizan mandarlos a trabajar.

“Si al papá y la mamá no saben leer ni escribir, no les interesa que sus hijos aprendan”, aseguró. Por su parte, la especialista en Educación del Centro de Investigación y Acción Educativa Social, Ciases, Melba Castollo, indicó que “los niños que trabajan tienen menos rendimiento (académico)”.