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Abel Antonio Guerrero López, miembro del Comité del Agua en la comunidad El Limón, ubicada en el municipio de Ciudad Antigua, comentó que años atrás, él al igual que muchos pobladores de la zona tenían que caminar por horas por un camino lodoso y casi intransitable para obtener un poco de agua, la cual en muchos casos la conseguían contaminada.

Abel agregó que el polvoso o lodoso camino (dependiendo de la estación del año en que estuviera) por el que tenía que caminar para conseguir agua para toda su familia, es muy accidentado. A sus orillas se observan profundos barrancos, sembradíos de cafetales, de frijoles y de maíz. A esto se le suma que es una zona afectada por derrumbes y donde no hay luminarias, peligro que aumentaba en época lluviosa, cuando los suelos se recargaban de agua.

Estas travesías se acabaron. Hoy, Abel no tiene necesidad de caminar largos trayectos para conseguir agua, porque en El Limón fue construido un pozo por parte del Ipade-Trócaire, proyecto que ha beneficiado a muchas familias de la zona y ha eliminado sus largas caminatas por un poco del líquido, que además era insalubre.

“Antes teníamos que escarbar con panas de plástico hasta encontrar el agua. Muchas veces la tarea se extendía más tiempo, porque los deslizamientos de tierra soterraban el arroyito al que íbamos”, recuerda Abel.

Agregó que colocando la dificultad en un segundo plano, lo que más le aterraba era que los comunitarios consumían agua contaminada, porque el líquido se mezclaba con lodo y sedimentos de todo tipo, y (como) la mayoría de los habitantes realizaban sus necesidades al aire libre, muchas veces afectaban el agua.

“Estos problemas insalubres fueron eliminados con la construcción del pozo comunitario, pues la obra también incluyó baños y lavaderos para evitar la contaminación del agua subterránea y superficial por heces humanas”, recalcó Abel.

Señaló que en el punto donde se construyó el pozo se sembraron plantas de caña, plátanos y búcaro, para la regeneración natural del agua subterránea y superficial, además, expresó que con ello se contribuye a la reforestación de la zona.

“Años atrás el arroyo donde está ubicado el pozo producía poca agua, porque continuamente se soterraba por los deslizamiento de tierra o por el despale sin control que había en la zona. Hoy, que se ha arborizado y que Ipade-Trócaire construyó el pozo, el afluente brinda más agua y se puede beneficiar a más pobladores”, resaltó Abel.

El Ipade, con el financiamiento de Trócaire, fue el organismo que implementó la construcción del pequeño pozo, en un punto donde el agua estaba en el subsuelo y a la población se le dificultaba su extracción. Con la obra se benefició a muchos comunitarios del lugar.

Comités de agua

Santos Rufino Matute, miembro del Comité del Agua de El Limón, dijo que dicha agrupación fue iniciativa de Ipade-Trócaire, con el objetivo de ser los responsables de revisar los tubos del pozo constantemente y cuidar de que no se contamine, realizando continuos tratamientos de limpieza al agua.

Matute explicó que la organización para el cuido de las fuentes de agua nació desde 2007, y desde su creación en la comunidad El Limón, el líquido tiene un mejor nivel de potabilidad.

“Antes el agua era contaminada, nos enfermábamos. Hoy todo es distinto, el proyecto de Ipade-Trócaire cambió la vida de todas nuestras familias, ahora ya no tenemos que ‘matarnos’ para buscar agua”, explicó.

Por su parte, Jessenia Aguirre, tesorera del comité en la comunidad de El Limón, manifestó que mensualmente las personas pagan C$15 para utilizar el agua del pozo. Con dicho dinero se compran tubos, (se arreglan) partes dañadas del pozo y se hace la limpieza del mismo.

Flora Vanegas Bucardo, habitante de la comunidad, dijo que el proyecto realizado por Ipade-Trócaire ha servido para brindar un mejor suministro de agua, ya que en la actualidad el líquido siempre está limpio y ha mejorado la salud de las personas.

“Cuando Ipade-Trócaire vino a proponernos el proyecto, inmediatamente aceptamos porque sabíamos que se nos iba a solucionar un problema que teníamos de años y que parecía que nunca acabaría. Estamos muy agradecidos y alegres con el proyecto; era algo que no nos imaginamos nunca”, apuntó Vanegas.

Norma Cepeda, coordinadora del Programa de Gestión de Riesgo Las Segovias, del Ipade, dijo que la construcción del pozo se realizó al ver las grandes dificultades que tenían los comunitarios para obtener el líquido.

“Con esto el nivel de vida de los habitantes de la zona ha mejorado. Esto sin contar con que su salud no está en riesgo, como estaba antes. Además, el pozo les facilita todo, y con la construcción del baño las mujeres no tendrán que bañarse al aire libre”, explicó.

“Todo esto fue gracias a que se capacitó a los habitantes, a quienes se les enseñó el correcto modo de realizar la limpieza correspondiente del agua y su correcta administración”, añadió Cepeda.

Cosechar agua

Ante la crisis por el agua que enfrenta la zona, la “cosecha de agua” resulta la iniciativa más lógica y accesible para la población. Construir cisternas o aljibes domiciliares en los patios de las viviendas, es bien visto por los habitantes de la zona, de cara al incremento en la demanda de agua.

El uso de este tipo de reservorios, que son llenados con agua de lluvia, ya lo ponen en práctica muchas personas de otras comunidades. Estos pequeños depósitos enterrados en los patios se llenan en invierno con el agua que se escurre de los techos.

Rodrigo José Vanegas Gómez, habitante de la comunidad Salamanca, dijo que la cosecha de agua se realiza porque el clima del municipio es bastante seco y en el verano escasea el líquido, factor que hace recorrer (a los comunitarios) hasta 10 kilómetros para obtener un poco.

“La cosecha de agua consiste en no dejar escapar la llovizna que cae sobre el techo de las viviendas. El líquido tiene que deslizarse por pequeñas canaletas ubicadas a la orilla del tejado hasta introducirse a unos tubos. Posteriormente cae en un filtro de agua para evitar que vaya con basura, y por último baja a un depósito bajo tierra, que tiene cuatro metros de profundidad; ahí se almacenan alrededor de 32 barriles de agua, más que suficiente para pasar tranquilos en verano”, explicó Vanegas.

Comentó que muchos cosechan agua porque los ríos no son los mismos de antes, pues en la actualidad todos han perdido su caudal debido a los incendios forestales que han consumido muchas hectáreas de bosques, al despale indiscriminado y a las fábricas que los contaminan.

Señalan a cafetaleros

Alexis Ladero Gómez, quien habita en la comunidad Las Cruces, dijo que los principales responsables de la contaminación de los ríos son algunos cafetaleros, pues las fuentes de agua son receptoras de los desperdicios de lo que se procesa en las fincas de café y de los aserríos.

Por su parte, Eliseo López, habitante de la misma comunidad, explicó que a este problema ambiental se le suma la falta de interés por parte de un sector de los cafetaleros en implementar obras de tratamiento de agua, así como la utilización correcta de agroquímicos.

En tanto, Brígido Sierra, también poblador de Las Cruces, dijo que hay grandes productores que vierten el veneno restante de los insecticidas en los ríos, y de esta forma contaminan las aguas sin importarles la salud de las personas que consumen el líquido.

Sembrar sin químicos

José Rolando Pérez, dueño de la finca San Ramón, en la comunidad de Sabana Grande, afirmó que es posible sembrar café sin químicos y obtener buenas cosechas, utilizando como abono las hojas que producen los árboles, combinadas con estiércol de vaca. Con este procedimiento las cosechas son iguales a las producidas con químicos.

“En esta finca también se recolecta agua de lluvia en piletas de cemento para no desperdiciar el agua limpia. El agua recolectada la ocupamos para regar las plantas y el terreno. No es bueno estar desperdiciando agua habiendo tan poca y pudiendo reutilizar”, expresó Pérez.

 

Alcaldía tomará medidas

Henry Quiñones Marín, Alcalde de Ciudad Antigua, señaló que, efectivamente, la sequía afecta al municipio y a varias comunidades aledañas, además, que la calidad del agua no es la indicada para su consumo.
Con respecto a las fuentes de agua contaminadas, el edil dijo que existen muchas, debido al mal uso de agroquímicos utilizados por productores de la zona, quienes además tiran los frascos de veneno y fungicida en los ríos luego de ocuparlos en la fumigación.
Explicó que miembros de la Alcaldía ya están sensibilizando a estos productores para que no realicen dichas actividades contra el medioambiente, y en las visitas que se les realizan, se les hace ver que esas acciones también los van a perjudicar  a ellos en un futuro no distante.
“De no obedecer, se van a tomar medidas serias contra estos productores. Una de las acciones a implementar son las multas de hasta C$1,000 a los que sigan contaminando las fuentes de agua. Esto ya se ha discutido en el Concejo. Los empresarios que se sabe que no dan buen uso a los agroquímicos son alrededor de 300”, puntualizó Quiñones.