Jorge Eduardo Arellano
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La Cámara de Empresas Médicas Previsionales (CEM) advirtió ayer que el Sistema Nacional de Salud, que están impulsando el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y el Ministerio de Salud (Minsa), generará una competencia insana en términos de servicios. Aunque ve bien que se cancele contrato a las empresas del sector privado que dan un mal servicio.

Mientras expertos como el ex vicesuperintendente de pensiones, Cairo Amador, coinciden en que el Minsa aún no está preparado para asumirlo, el presidente de la CEM, Ismael Reyes, indicó que no tiene nada contra el sistema en mención, pero “considero que propiciará una competencia desleal, porque va a implicar el desarrollo de clínicas previsionales del Minsa. Es decir, la entidad será juez y parte: cuando haya una negligencia médica de una empresa ¿a cuál culpará?: a la de la competencia”, expuso.


Minsa no podrá con carga
De acuerdo con Reyes, con la instalación del sistema, el gobierno busca crear empresas con “mayor resolución”, más equipadas. Entonces, “van a entrar a competir las clínicas del Minsa con las del sector privado, a ver cuál puede dar lo mejor, lo que nos tocará entonces es seguir mejorando nuestra atención como ya hemos hecho algunas empresas… otras no, para ser honesto, y es justo que a esas empresas les cancelen contrato”, dijo.

Amador, en tanto, mencionó que el sistema de salud pública local no podrá sostener un sistema como el que se está planteando, de entrada, por el peso que tiene.

“Del total de la población cubierta por el INSS (directa e indirectamente) alrededor de 1 millón 100 mil personas son atendidas por las empresas médicas previsionales del sector privado, estamos hablando de un 20 a 22 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, es un sector importante que traería muchos costos al Minsa”, argumentó.


“Imposición” poco práctica
Por otro lado, “para sostenerlo se tendría que contar con una buena organización, y el Minsa tiene problemas en sus unidades de salud y en los Silais, a pesar de los esfuerzos que ha hecho, y un Sistema Nacional de Salud implicaría asumir casi un 20 por ciento más de la población que tiene y no está preparado para eso”, refirió Amador.

Así que “es muy ambiciosa en estos momentos esa pretensión (del Sistema Nacional de Salud), es poco realista, poco práctica… porque un sistema con empresas del sector privado hace más diferenciado el servicio y mucho más eficiente, eso está comprobado. Hasta el momento, las cosas han estado bien, no veo por qué romper lo que no se ha quebrado”, insistió.

Aparte de eso, dijo que el INSS antes de imponer el sistema debería consensuarlo. “Si quiere promoverlo debería explicarlo, hacer un debate abierto, porque de otra forma sería una imposición que va a espantar más la inversión privada, que tampoco está haciendo filas por entrar (al país)”, subrayó.