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Las flores y los recuerdos adornaron las tumbas ayer en el Cementerio Oriental. Erasmo Rodríguez llegó del barrio Campo Bruce para hacer algunas mejoras en la lápida donde primero enterró a su hija y posteriormente a su papá.

En su rostro, igual que en el de muchos otros, se aprecia la tristeza que todavía, después de muchos años, le genera la partida de sus seres queridos.

Este año, como cada 2 de noviembre, los nicaragüenses acostumbran reunirse en los camposantos para conmemorar el Día de los Fieles Difuntos.

En el segundo cementerio más grande de la capital, situado al este del Mercado Periférico, la afluencia de visitantes fue masiva, y en él se celebró una misa campal oficiada por el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes.

Morir es tener “un encuentro con Jesucristo”, señaló el religioso, quien dijo a los presentes que el camposanto “es un santuario y venimos al encuentro de muchos santos”.

Flores y mariachis

Dos cuadras antes de llegar a la puerta principal del camposanto, cuya avenida de acceso estaba cerrada al tránsito de vehículos, gran cantidad de vendedores ofrecían margaritas, crisantemos, disciplinas o aromáticos corozos, cuyos precios regateaban los visitantes que deseaban adornar, al menos por hoy, la última morada de sus deudos.

“Las tumbas ya no quedan con bastantes flores, las hemos dejado más tupidas (de flores) el año pasado (cuando) nos vendían tres moñitos por C$20, ahora pagamos C$25”, expresó Dora Benavídez, quien llegó del barrio Pablo Úbeda.

Una que otra persona también compró bolsas de “nieve” --polietileno o “poroplast” en colores-- para adornar las tumbas. Y mientras unos removían la maleza y adornaban las lápidas, otros llevaron mariachis a sus difuntos.

“Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo / que en todo camino y jornada está siempre conmigo…”, entonaba un grupo de mariachis al fondo del camposanto.

Al otro extremo de la ciudad, el Cementerio General, el más grande de Managua, lució menos concurrido que otros años, pero aun así los vendedores hacían negocio con todo tipo de productos.

“¿Vas a querer vigorón, amor?”. “Heladitos a tres por C$5, uno le cuesta C$2”. “¿Va a querer repochetas, madre, a C$5”. “Raspados, raspados, en oferta solo por hoy”, fueron algunos de los muchos pregones que se escucharon en los cementerios y sus alrededores este 2 de noviembre, una jornada siempre oportuna para generar ganancias a los vendedores ambulantes.

Seguridad en cementerios

Este año la afluencia de visitantes en los camposantos fue masiva, y hubo mayor seguridad, ya que la Policía Nacional destinó unos 12,000 efectivos para resguardarlos durante la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos y todos los Santos.