•  |
  •  |
  • END

La crisis financiera global que nació en Estados Unidos y se desató en los grandes mercados de Europa, Asia y América Latina, ha acaparado titulares por la quiebra de grandes bancos de inversión como Lehman Brothers, que en otra época, era algo simplemente impensable.

Pero para el sociólogo y economista Cirilo Otero, los nicaragüenses todavía no están conscientes de la gravedad de la situación y del impacto que tendrá dentro de la economía familiar, a pesar de que los estragos comienzan a sentirse.

“Por lo tanto, piensan que sus ingresos van a seguir siendo iguales, y que los dólares son estables y que nada le va a pasar a su realidad. En realidad no hay conciencia de la dimensión de la crisis internacional”, aseveró en conversación con EL NUEVO DIARIO.


Con pocas salidas, sólo queda el ahorro
Otero alertó que una fuerte caída en las remesas familiares desestabilizaría la economía del país, pero sobre todo, advirtió, el gobierno no podría responder con otra fuente de ingresos tan importante --además de las exportaciones y de los préstamos en el extranjero--, para maniobrar en aguas turbulentas.

“Ese es el otro grave problema, que Nicaragua tiene muy pocas opciones para buscar en qué ‘otro palo ahorcarse’, frente a una disminución de su ingreso principal que son las remesas familiares. No hay alternativa en el mediano plazo, porque no hay aumento de la producción”, afirmó.

La recomendación que Otero hace a la población que recibe remesas es optimizar el uso de esos dólares, incrementar el ahorro, y permanecer atentos al desarrollo de los eventos económicos internacionales.

“Nosotros tenemos un problema muy serio en Nicaragua: el 82 por ciento del dinero que proviene de remesas familiares se utiliza para el consumo, la gente se lo gasta en comida, en fiestas, en electrodomésticos; sólo el 17 por ciento se destina a la inversión, y es una inversión de sobrevivencia, porque se trata de reparación o construcción de casas”, explicó.

“En segundo lugar, hay que desencadenar todo un proceso de ahorro, y esperar el mejor momento para hacer inversiones y estabilizar los ingresos. Y tercero, debería haber políticas gubernamentales que vayan encaminadas a producir también un ahorro”, aseveró.


Red de consumidores
“Economía familiar será devastada”


Gonzalo Salgado, Coordinador de la Red Nacional de Defensa de los Consumidores, alertó que en los próximos meses se podría detonar una “bomba de tiempo”, como consecuencia de la caída de los ingresos económicos que generan las remesas, y los altos niveles de endeudamiento que enfrentan actualmente las familias nicaragüenses.

Según él, el impacto de la crisis financiera global ha sido “subestimado”, ya que éste se ha analizado sólo desde el punto de vista macroeconómico.

“Pero el problema de las remesas va a activar una bomba de tiempo, que se viene armando en nuestro país, por el nivel de endeudamiento con el cual los nicaragüenses mantienen su economía familiar”, alertó.


Deudas ahogan a familias nicas
Salgado asegura que un sondeo realizado por la Red de Consumidores, en varios puntos del país, reveló que el índice de deudas en el núcleo familiar ocupa el 40 por ciento de sus ingresos.

Entre los compromisos están los préstamos, las tarjetas de crédito y los extrafinanciamientos que otorgan las instituciones financieras.

“Y otra cosa más peligrosa, es que al menos el 25 por ciento de los salarios están embargados, precisamente por esta situación, por los niveles de endeudamiento”, añadió Salgado.

Esto significa que en una empresa donde laboran 100 trabajadores, 25 de ellos tienen embargados sus salarios, principalmente por asuntos personales o porque le sirvieron de fiador a alguien, asegura. “Y a esto hay que ponerle mucha atención”, sostiene.

La recomendación de Salgado es desarrollar proyecto alternativos que sirvan como colchón para amortiguar el impacto de las caídas que se avecinan en las economías familiares.

Puso como ejemplo el plan piloto “Canasta Solidaria”, que impulsa la Red de Defensa de los Consumidores, en el barrio “Selim Shible”, ubicado al norte de la capital.

La idea es que las madres jefas de familia, compren los alimentos directamente a productores y agricultores que cada quince días llevarán sus cosechas hasta el barrio. De esa manera, queda eliminada la figura del intermediario que incremente el precio de los productos.

“Eso les va a permitir a las madres de familia, que disminuyan el gasto que dirigen a la canasta básica. Y también hay un componente de sensibilización al consumo sano”, explicó Gonzalo Salgado.

“Este tipo de alternativas innovadoras son las que hay que impulsar, para maximizar esos pocos recursos que van a quedar de las remesas, porque las cosas están cambiando”, concluyó.