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Una traumática experiencia vivió Sofía del Carmen Martínez Fagoth, de 30 años, desde la tarde del pasado 30 de octubre hasta la noche del 1 de noviembre, cuando la Policía la rescató previo intercambio de disparos contra quienes cobraban el botín de US$300,000.

En el plagio de Martínez Fagoth participaron 11 personas, de las cuales cinco quedaron en prisión preventiva por los próximos 15 días, mientras otros seis están pendientes de ser capturados, entre ellos dos hondureños.

Los detenidos son: Jeffrey Morales Artola, Javier Téllez Guido, Carlos Guillén Morales, Juan José Orozco Sandoval y María Arce Ponce; quedan pendientes de ser capturados: Javier González González, presunto cabecilla del grupo; además de los hondureños Eduardo José Bustillo y José Espinal Guillén.

Completan la lista de acusados los sujetos solo conocidos como Raúl, Aron y Víctor, este último vestía el uniforme de policía, según el relato de la víctima y de sus parientes.

Esposa de exsíndico de Sandy Bay

Carmen Martínez Fagoth es esposa del ex juez síndico de Sandy Bay, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, Jerry Solís Cruz, preso en la cárcel Modelo de Tipitapa por delitos de narcoactividad desde hace 15 meses.

La pesadilla de Martínez y de su familia comenzó cuando en su residencia, el pasado 30 de octubre, aparecieron cuatro hombres armados en una camioneta Toyota Hilux, quienes irrumpieron en la vivienda.

Luego, los secuestradores --que portaban pistolas y escopetas-- comenzaron a preguntar insistentemente por Martínez, a quien se llevaron con rumbo desconocido para sus familiares.

Le exigían hablar en español

Estando Martínez en la casa de Carlos Guillén Morales, en el barrio Santa Ana, los secuestradores le exigían que se comunicara con su marido, el ex juez síndico para que pagara el rescate, refiere la acusación fiscal.

En la primera comunicación exigieron US$5,000; la segunda vez US$15,000, y en la tercera llamada telefónica US$300,000, se asegura en el escrito acusatorio presentado por el Ministerio Público.

Martínez relató a la Policía que sus captores cada vez que la obligaban a comunicarse con su esposo la encañonaban con una pistola que dirigían hacia su cabeza, y le exigían hablar en español para seguridad de ellos.

52 horas secuestrada

En las 52 horas que duró el secuestro de Martínez, sus captores realizaron 92 llamadas desde distintos teléfonos celulares, exigiendo el pago del botín demandado.

Las negociaciones para el pago del rescate fueron conducidas desde un inicio por uno de los hondureños involucrados en el secuestro extorsivo, se asegura en la acusación.

Tiroteo y rescate

El 1 de noviembre, la Policía puso en marcha el operativo de rescate de Martínez, haciéndoles creer a los secuestradores que la familia pagaría el rescate. Fue así como a eso de las 4:00 p.m., los secuestradores citan a Génesis Richard Salinas para que dos horas más tarde, cerca de la Universidad Politécnica de Nicaragua, Upoli, en la Colonia Rubén Darío, les pague el botín.

Luego cambiaron al barrio la URSS, cerca del bar “El Cebichito”. En ese momento entró en escena un amigo de la familia de Martínez, designado para entregar el dinero exigido cerca del Centro Juvenil Don Bosco.

Posteriormente, los secuestradores obligaron al amigo de la víctima a trasladarse al parquecito del residencial El Dorado, y luego a los alrededores del Mercado “Roberto Huembes”. Estando en el sitio, Jeffrey Morales y Javier Téllez recibieron un bolso con U$$10,000, pero la Policía los interceptó.

Llegan a Santa Ana

Después, la Policía se dirigió a la casa de Carlos Guillén Morales, en el barrio Santa Ana, donde él y Juan Carlos Orozco Sandoval --quien logró huir-- mantenían en cautiverio a la víctima.

En el secuestro también participó María Araica Ponce, quien según la Policía fue la encargada de llegar a “marcar” la casa de la víctima.

 

Fiscalía ampliará acusación

La posibilidad de que el Ministerio Público impute otro delito más a los acusados quedó latente después de la audiencia preliminar, al ordenar el juez Décimo Distrito Penal de Audiencia de la capital, Carlos Solís, que Martínez y Ana Alicia Alvarado sean examinadas por psicólogos del Instituto de Medicina Legal, para que determinen si sufren de alguna afectación psíquica como consecuencia del secuestro.

 

Un calvario

Los secuestradores colocaban una pistola en la cabeza a Martínez Fagoth para que se comunicara con su esposo, el exsíndico de Sandy Bay, Jerry Solís Cruz, quien guarda prisión por narcoactividad.