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Ríe, tira besos, dice “mamá” y quiere tocar todos los objetos que le parecen atractivos. Así es hoy Ronny Rivas Chávez, el niño que con apenas un año de edad sufrió quemaduras de tercer grado en el 56 por ciento de su cuerpo y permaneció casi tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua, Aproquen, debido a una severa neumonía.

El pasado 23 de octubre Rivas Chávez regresó a su casa, en el barrio Villa Guadalupe, al noroeste de la capital, junto a su papá, Jairo Rivas, su mamá, Magdalena Chávez, y sus tres hermanos mayores, de 7, 8 y 11 años. Ayer fue su cuarta sesión de fisioterapia en consulta externa y la primera de terapia compresiva.

Aprender a caminar de nuevo

Pese a que, según su mamá, el niño aprendió a caminar a los ocho meses, ahora está volviendo a aprender, porque el pasar tanto tiempo en cuidados intensivos le causó un retraso sicomotor, explica Socorro Balladares, jefa de Rehabilitación de Aproquen.

Balladares le enseña a Chávez la forma en que debe realizar en casa tres sesiones de fisioterapia al día. “Solo acérquese, no lo agarre, llámelo para que él busque cómo ponerse de pie”, le dice la especialista, mientras que el pequeño Ronny hace su mejor esfuerzo y, entre la risa y el llanto, logra estirar sus piernas y abrazar a su mamá.

Sin embargo, Balladares le indica que no repita el ejercicio más de tres veces en cada sesión, ya que Ronny aún tiene secuelas de la neumonía y el orificio de la traqueotomía que le practicaron para conectarlo al ventilador artificial.

Rehabilitación durará años

La especialista señala que la terapia compresiva consiste en sesiones de aplicación de parafina, vacuoterapia y masajes, con el fin de reducir lo más posible la apariencia de sus cicatrices, para lo cual también le colocaron un traje especial ajustado a su cuerpo.

Por su parte, el director de Aproquen, doctor Mario Pérez, afirma que este proceso de rehabilitación puede durar años porque, tratándose de un niño de apenas año y medio, deben dar supervisión y control a la aparición de alguna secuela por las quemaduras que pueda limitar la función de sus extremidades y que, en el caso de que la haya, proceder quirúrgicamente.

Un milagro

A inicios de septiembre, cuando Rivas Chávez cumplió 50 días de estar en cuidados intensivos y 30 de estar conectado a un respirador artificial con su pulmón izquierdo trabajando al 20 por ciento y el derecho a menos del 50 por ciento, el director de Aproquen, doctor Mario Pérez, dijo que los especialistas de este centro ya habían hecho todo lo que estaba en sus manos y que solo un milagro podía salvarle la vida.

Y así fue, admite ahora Pérez al informar sobre la satisfactoria recuperación del pequeño Ronny. “Si los milagros existen, ahí tenemos una prueba más”, asegura, y agrega que Rivas Chávez es el paciente más grave que han atendido en los últimos nueve años, ya que, a pesar de que sus quemaduras fueron curadas en un tiempo récord de 20 días, su situación se agravó por una neumonía que se le convirtió en neumonitis (inflamación severa de los pulmones causada por un hongo).

El accidente que puso a Rivas Chávez al filo de la muerte ocurrió el pasado 16 de julio en su casa, cuando jaló el mantel de la mesa donde su mama había dejado una porra con agua hirviendo, reforzando así la estadística de Aproquen referida a que el 75 por ciento de las niñas y niños atendidos son menores de cinco años y que en el 57 por ciento de los casos se trata de quemaduras por líquidos calientes ocurridas en las cocinas de sus casas.

 

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