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Cuando Claudia Pérez llegó ayer con su hija al Centro de Salud “Sócrates Flores”, en el barrio Santa Ana, en Managua, el ambiente no era el de un día común.

La sala de espera en ese centro lucía especialmente atestada, el personal médico iba de un lugar a otro, y muchas mujeres tenían sus rostros afligidos, al ver a sus hijos enfermos de dengue, una epidemia que ha provocado 17 muertes y ha afectado a 6,729 personas en Nicaragua.

Los centros de salud del país han recibido en las últimas semanas un número mayor de personas que el normal. El dengue es la causa. El 24 de octubre el Gobierno decretó una alerta roja sanitaria contra la enfermedad.

Los más afectados son los menores de 20 años, y en el Centro de Salud “Sócrates Flores” se notan muchos menores temerosos de las pruebas de sangre. Algunos lloran al ver las jeringas.

Una mujer que solo se identifica como Claudia está en el centro de salud con su hija. “Pues me vine y traje a la niña porque ayer le dio fiebre y vómito”, dice. Agrega que está consciente de lo grave que puede ser la enfermedad, que ha causado la muerte de más de 60 personas en toda Centroamérica.

Drama permanente

En el centro de salud los pacientes con dengue, casi todos menores de edad, están aislados en una sala. Son acompañados por sus madres, que lucen angustiadas. El drama es permanente.

Los médicos, por su parte, visitan a los pacientes a cada momento para confirmar la evolución de la enfermedad.

El dengue ha obligado a las autoridades del Ministerio de Salud, Minsa, utilizar todos sus recursos para enfrentar la crisis.

Trabajo sin descanso

Camionetas del Minsa llegan colmadas de pasantes y de practicantes a los centros asistenciales. Se trata de los refuerzos del personal médico, que no da abasto en este momento de alerta.

Las autoridades también han echado mano de los estudiantes de Medicina y de Enfermería para atender a la enorme cantidad de pacientes.

Los refuerzos

La misión de estos refuerzos es ayudar a prevenir la enfermedad dando charlas a los pacientes. Hacen énfasis en aplicar todas las medidas de mitigación y en reconocer los síntomas sospechosos de dengue.

Incluso, tienen asignado atender a quienes se encuentran en la sala de aislamiento. Estos refuerzos, junto a los familiares de los enfermos, son de los pocos en conocer los misterios de esa sección.

El otro drama

Carla, una de las pasantes de Medicina, dice que el ambiente en los centros de salud es como el de los hospitales, por la gran cantidad de pacientes.

El otro drama se vive en las bancas de espera. Allí, enfermos y familiares aguardan el turno en medio del calor y de la desesperación, a la expectativa del resultado de los exámenes. En esas salas de espera hay esperanza y tristeza.

Exámenes en tiempo récord

Están los murales informativos que explican las principales medidas para evitar el dengue, cómo eliminar los criaderos, usar mosquiteros y conservar tapados los recipientes con agua. Pero también se notan los rostros apesadumbrados de las personas que están a la espera en medio de un penetrante olor a alcohol.

En medio del caos que ha generado la emergencia, existen efectos positivos. Para facilitar los diagnósticos, los resultados de los exámenes de sangre y de orina los hacen de inmediato, dejando atrás las dos o tres horas que tardarían.

Además, cifras oficiales señalan que hasta la fecha se han fumigado más de 300,000 casas y eliminado casi 4,000,000 de criaderos.

Las causas de esta epidemia pueden ser muchas. Para Carla, la pasante, solo hay una razón significativa: la misma gente se ha descuidado.

“Aunque se les den charlas a las familias, no entienden y no botan lo que no sirve”, recalcó.

Esperanza en médicos

Para la gente que tuvo que hacer fila afuera del centro, esperando ser atendida, hay esperanzas. Dicen que la enfermedad ha tocado las puertas de sus hogares y confían en que los médicos podrán sanarlos.

Muchos quieren que la epidemia pronto se convierta en un tema más de conversación, sin embargo, para los familiares de los fallecidos y los que están graves, la realidad es más cruel.

37 personas graves

Una adolescente de 15 años y con seis meses de embarazo es una de las 37 personas que hasta ayer se mantenían hospitalizadas en estado grave por el dengue, de acuerdo con el último informe brindado por la portavoz del Gobierno, Rosario Murillo.

Murillo mencionó que la adolescente está internada en el Hospital de Masaya, sin más precisión.

Hasta ayer había 1,599 hospitalizados con sospecha de tener la enfermedad, y 45 con diagnóstico confirmado.