• Bonanza, RAAN |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

De la venta de artesanías elaboradas con cáscara de tuno, doña Adela Mercado Frank obtuvo los recursos para costear los estudios en Ciencias Médicas de su hija Maribel Taylor Frank, la primera persona del pueblo mayangna en obtener el título de médico.

La doctora Maribel trabaja actualmente en el Hospital “Liduvina Chavarría”, de Bonanza, pero en sus ratos libres participa en las tareas de elaboración de vistosos chalecos, sombreros y otros artículos a base de tela de tuno.

La ancestral técnica de transformación del tuno en atractivos productos, es también promovida por doña Adela como una opción de trabajo de muchas mujeres de la remota comunidad caribeña de Sakalwás.

Brenda Taylor Frank, joven indígena e hija de doña Adela, refiere que los mayangnas “por influencia” adquirieron la costumbre de usar ropa y sábanas de algodón, “pero nuestros antepasados se vestían, calzaban y cobijaban con tuno”, con esa visión alientan la consolidación del colectivo de mujeres que trabajan la cáscara de tuno o yakautak, como se le dice en su lengua nativa al árbol que crece en la Reserva de Bosawás.

Herencia

Doña Adela cuenta que heredó de sus abuelos el arte de convertir la corteza de tuno en artículos utilitarios y decorativos, y ahora se encarga de transmitir sus conocimientos.

Ella afirma que las creaciones son bien apreciadas por su comunidad y por quienes visitan las pintorescas comunidades mayangnas dispersas en la Reserva Bioforestal de Bosawás.

Según doña Adela, esa buena acogida entusiasma a las artesanas porque “también quieren obtener algún tipo de beneficio económico”.

Experiencia similar en Honduras

En La Mosquitia hondureña existe otra iniciativa similar, promovida por el colectivo “Mairin Asla Daukanka Slilma Lakiaia”, que es un grupo de artesanos de tuno que trabajan en Wampusirpi desde 2002. Lo forman 41 mujeres y dos hombres, mayoritariamente de etnia miskita.

Anualmente, en el mes de agosto, se lleva a cabo un festival cultural binacional (Honduras-Nicaragua) entre indígenas caribeños, conocido como ‘Sikruh Tara’, en el que se intercambian experiencias sobre la elaboración de artesanías con tela obtenida de la corteza del árbol de tuno.

Propio de la selva

El árbol de tuno crece en la selva tropical de la Reserva de Bosawás, “pero actualmente hay que caminar hasta una hora para encontrar los que están aptos para extraer su corteza, que se golpea y seca para convertirla en la tela que ha usado nuestro pueblo ancestralmente”, refiere Simón Avelino Taylor, uno de los impulsores del rescate de la artesanía mayangna.

Taylor ha alertado sobre la necesidad de conservar el bosque y la biodiversidad, ya que pese a que el tuno no es un árbol maderable, porque es muy blando, “con el avance de la frontera agrícola y de la ganadera, promovidas por colonos, se amenaza a todas las especies de árboles”.