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Un comedor de Ocotal hace 22 años fue muy discreto, hoy se ha convertido en un punto de referencia, porque “Llamarada del Bosque” ha tenido como comensales a personalidades como Robert J. Callahan, embajador de EE.UU. en Nicaragua hasta julio de 2011; a diplomáticos europeos; al expresidente hondureño Manuel Zelaya, que prefería el gallo pinto; al entonces canciller y actual mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, y al presidente Daniel Ortega, quien en su última visita en 2007 solicitó tortilla tostada con frijoles frescos y cuajada.

El comedor, por su calidad e innovación en su especialidad de comidas caseras, se ha hecho en dos ocasiones consecutivas con los galardones de “La Ceiba de Oro”, primer lugar en la categoría de comedores, otorgado por OPSA “Marca Preferida del Nuevo Milenio”. En 2006, World Quality Comitment (Compromiso Mundial a la Calidad) le entregó reconocimiento en categoría Oro, y en este año se ha estampado en la pared el distintivo M, de Moderniza, facultado por el Intur por su compromiso a la calidad.

Actualmente es participante en “Destinos con Sabor” que impulsa el Intur en todos los departamentos del país, pero solo con los restaurantes que cumplen altos estándares de calidad.

La génesis del exitoso negocio

Su propietaria, Marlene Reyes Larios, cuenta que el desempleo de inicios de la década de 1990 la llevó a fundar un cafetín en un kiosco prestado por una empresa de gaseosas, que por azar del destino lo situó debajo de un frondoso árbol de llamarada del bosque, en una de las esquinas de los alrededores del Parque Central. Apenas lo amuebló con enseres de su casa y más tarde usó una pequeña licuadora y un refrigerador que alguien le prestó.

Inició con un pequeño crédito facilitado por un pequeño minisúper de la ciudad, y verduras que le fiaron mujeres del mercado. Un primer día con ventas de 167 córdobas.

"Para mí fue un récord de ventas. Fui a pagar al minisúper y al mercado, y me dieron más crédito para el siguiente día. Al mes, ya estaba comprando al contado las cositas que necesitaba para la venta diaria", recordó Reyes Larios el exitoso principio de lo que ahora es el famoso Comedor Buffet “Llamarada del Bosque”.

Quinientos comensales

Veintidós años después, alrededor de 500 comensales degustan diariamente su comida casera, la especialidad con que inició el negocio, ahora instalado en lo que fue también su hotel que llevaba el mismo nombre.

Inició con un fogón con carbón y sobre una parrilla; “pusimos las ollas con las poquitas comidas para que el cliente las mirara y despertaran su apetito", rememora la fórmula que se armó.

Con el transcurrir del tiempo, la demanda crecía, por lo que transformó su cafetín en un comedor formal, en otro local.

"Siete meses después, la propietaria me dice que le compre el inmueble o que se lo desaloje, y me da tres días", recuerda. Fue una de las primeras tensiones de su vida y uno de los desafíos que requería otro coraje, pero ella supo qué tenía.

Asegura que un banco le prestó para comprar el local que ocupaba, y con el éxito del negocio lo pagó en tres años.

En un Comando de la Guardia Nacional

Pero el inmueble, por el peso de más de 150 años de antigüedad, estaba deteriorado y requería una reparación o un reemplazo total. Otra salida obligada, debía ir a rentar otro local, que al final resultó ser el estigmatizado Comando de la extinta Guardia Nacional, una casona esquinera, de estilo neocolonial. "De que allí había muertos, de que habían torturado a personas, pero como cristiana, con unos amigos la bendecimos y así le llevé luz a esa casa", reflexiona.

Fue otro comienzo difícil, pero al final el local con la negra historia que contenía resultó ser un atractivo turístico en los 10 años que lo ocupó, y allí "Llamarada del Bosque" saltó a una nueva categoría.

Cambia local

Se equipó modernamente con un mueble "baño maría", con una licuadora industrial, dispensadores de refrescos naturales, cocinas industriales, partidoras de legumbres y frutas, exhibidores que seducían a los comensales con la rica comida, más un personal experimentado.

“Llamarada del Bosque”

Pero 10 años después, la dueña de la casona le pidió desalojar local y así tuvo que regresar a su casa que había transformado en un moderno hotel. "Me vine con muchos temores, pensando que las ventas se iban a caer, pero gracias a Dios, ha sido lo contrario. Allá atendía a 300 clientes por día, aquí se han incrementado a 500 diarios. Y estoy renegociando la deuda con el banco para quedarme para siempre en lo que fue el hotel”, propone.

 

Generación de empleos

En “Llamarada del Bosque” se ha establecido alianza con unas diez mujeres de Mozonte y Totogalpa, quienes le abastecen de verduras, legumbres y frutas frescas que cultivan en sus patios y en pequeñas parcelas, afirma Marlene Reyes Larios.

“Tratamos de fomentar en la clientela a que consuma alimentos sanos, incluso a que prefieran los refrescos de frutas antes que las gaseosas. Los refrescos se preparan con agua y hielo purificado", añade.

Emplea a 15 mujeres, la mayoría madres solteras que llevan entre 7 y 14 años de laborar en el comedor. "Yo les pago siempre por encima del salario y les regalo algunas prebendas. Además, las considero como mis colaboradoras", señala.

El negocio funciona como una empresa familiar donde participan sus hijos, ahora mayores. Helen Sujey es arquitecta, Marcio Daniel estudia Administración de Empresas, y Jaqueline ingresará a estudiar Negocios. Y ellos heredan la batuta del negocio, y ya proyectan instalar otro “Llamarada del Bosque” en Estelí o en Managua, pero piensan en llevarlo a una cadena en varias ciudades del país.

 

La Ceiba de Oro

“Llamarada del Bosque” ha sido galardonado en dos ocasiones consecutivas con “La Ceiba de Oro”, primer lugar en la categoría de comedores otorgado por OPSA "Marca Preferida del Nuevo Milenio". En 2006, World Quality Comitment (Compromiso Mundial a la Calidad) le entregó reconocimiento en categoría Oro.