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Tamara Raity Mercado Larios cumple hoy 22 de noviembre un mes de haber fallecido supuestamente por dengue. Sus sueños de coronar una carrera universitaria y de criar a su hija de 22 meses, quedaron truncados, y a un mes, sus familiares esperan los resultados de una auditoría por supuesta negligencia médica. El doctor Ricardo Cuadra, director del Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales Argüello”, Heodra, en León, sostuvo que las autoridades de Salud se pronunciarán hasta que reciban los resultados de dicha auditoria.

Durante 15 días permaneció convaleciente por una enfermedad crónica y con supuestos síntomas graves de dengue, y falleció en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, del referido hospital.

La joven universitaria, de 24 años, habitaba en el barrio San José de la Ciudad Universitaria, cursaba el quinto año de medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León.

Dejó una niña de 22 meses de nacida

Dejó en la orfandad a Celeste Jazmine Murillo Mercado, de 22 meses de nacida, la que procreó con su cónyuge Jasón Antonio Murillo Hernández, de 22 años, estudiante de Farmacia en la misma institución universitaria. Tenían cuatro años de convivir en una relación estable.

La muerte de Mercado Larios consternó a familiares, amigos y a la comunidad universitaria. Antes de su sepelio recibió un homenaje póstumo en el auditorio “Doctor Uriel Guevara Guerrero”, del Heodra, en donde el rector Octavio Guevara Villavicencio destacó el esfuerzo de superación demostrado por la estudiante para culminar sus estudios.

Piden auditoría médica

Vida Larios Santos, progenitora de Tamara, después de nueve días del fallecimiento de su hija acudió ante las autoridades de Salud y solicitó una auditoria médica. “Esclarezcan la muerte de mi hija. Ella acudió en varias ocasiones al Heodra por presentar problemas de migraña, y permaneció bajo atención médica durante 15 días. Es completamente falso que permaneció ingresada cuatro días y que murió por dengue”, dijo la adolorida madre.

De acuerdo con el historial clínico, Mercado Larios, nunca presentó ningún problema grave de salud, fue hasta hace cuatro años que comenzó a padecer de fuertes dolores de cabeza o migraña, y en los últimos dos años presentó varias crisis acompañadas de convulsiones, acudió a distintas unidades de salud y permaneció desde entonces bajo tratamiento médico.

En 2011 se practicó un electroencefalograma, cuyos resultados demostraron que todo estaba entre los límites normales, en 2012 se realizó una Tomografía Axial Computarizada, TAC, y tampoco se detectó ningún problema. En ese entonces, los médicos concluyeron que Tamara padecía de una migraña crónica provocada por el estrés.

Una vida normal

La vida de Mercado Larios transcurría con toda normalidad, continuaba sus estudios universitarios, realizaba con mucha dedicación sus prácticas profesionales en distintas unidades de salud de la localidad, además, cuidada de su hogar y dedicaba el tiempo libre para escuchar música, escribir poemas y estudiar inglés.

Pero su estado de salud se complicó a partir del domingo 6 de octubre, cuando presentó una crisis nerviosa acompañada de fuertes dolores de cabeza y náuseas. Un día después acudió a Emergencia del Heodra y recibió tratamiento.

El martes 8 de octubre, en horas de la tarde, Larios encontró a su hija desmayada en el suelo, fue trasladada de emergencia al Heodra, y según los médicos de turno, la paciente presentaba taquicardia, síndrome febril, desvanecimiento y foco de infección urinaria, sin embargo, a criterio de Larios, su hija fue dada de alta de manera irresponsable.

Ese mismo día, dos horas después de haber sido dada de alta, convulsionó y presentó los mismos síntomas. Sus familiares, preocupados por el estado de salud de Tamara decidieron acudir a la Clínica Previsional La Fraternidad, en donde se le diagnosticó migraña crónica.

Fue atendida tres horas después

A las 4:00 p.m. su condición de salud se complicó y acudió al Heodra, en donde fue atendida a las 7:00 p.m.

“Estoy indignada porque mi hija no fue atendida de inmediato, yo les supliqué a los médicos que se trataba de un caso de gravedad, y la respuesta que recibí fue que todos los pacientes que llegaban a emergencia decían que iban graves”, dijo Larios, quien hizo un llamado a las autoridades de Salud a que orienten a los médicos a que clasifiquen con atención el estado de gravedad de los pacientes cuando acuden a Emergencia.

Larios recordó con tristeza cuando los médicos le manifestaron que su hija se encontraba “grave”, y fue recluida en el cuarto piso debido a que la UCI se encontraba completamente llena de pacientes.

De acuerdo con la constancia de defunción emitida por el doctor Alberto Saavedra, de la UCI, la paciente Mercado Larios falleció a consecuencia de edema cerebral, y las causas de los antecedentes de la muerte fueron cráneo hipertensivo, hemorragia parenquimatosa, dipuse bilateral cerebral, además de otros estados patológicos significativos, como dengue grave y fallo multiorgánico.

 

Proyectos truncados

“Los sueños de mi hija (Tamara) fueron truncados, no sé si por la naturaleza, por una decisión de Dios o porque fue empujada por una mala aplicación clínica de atención sobre el paciente”, afirmó Vida Larios, tras recordar a su hija que falleció hace 30 días después de permanecer convaleciente por dos semanas.

Uno de sus proyectos era culminar su carrera de medicina, realizar estudios de especialización en neurocirugía pediátrica, instalar un consultorio en Diriamba, en donde se establecería con su cónyuge y su hija, además, contemplaba procrear otro bebé después de cinco años. Era la menor de tres hermanos.