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  • AFP


Al menos 60 mujeres han sido asesinadas este año en Nicaragua por sus cónyuges, ex parejas o algún familiar, en casos de violencia intrafamiliar que crecen silenciosamente en los hogares frente a la mirada de las autoridades, denunció una organización no gubernamental.

Las víctimas eran mujeres pobres y de clase media baja, algunas de las cuales habían denunciado "una y otra vez" a su agresor a la policía, que generalmente "no les hace caso", afirmó la consultora de la Red de Mujeres contra la Violencia, Mery Bol, al presentar un informe del problema.

La impunidad que rodea a los agresores, a pesar de las sanciones que establece la ley, ha provocado que la tasa de homicidios de mujeres aumentara este año en más de 20%, en comparación a los 47 decesos que se registraron en 2007, precisó.

Solo en el primer trimestre de este año las autoridades recibieron 2.501 denuncias de mujeres que han sido golpeadas, macheteadas o lesionadas por sus parejas o familiares, mientras que 1.907 fueron abusadas sexualmente.

De las 4.408 acusaciones que las mujeres presentaron durante ese período, más de la mitad de los agresores -2.638- nunca fueron detenidos por las autoridades, indicó Bol.

"Estas mujeres han ido a la Policía a poner la denuncia, pero no les creen o les dicen que no pueden hacer nada", fomentando de esta forma que se repita el ciclo de violencia, lamentó Bol.

Las agresiones, que también afectan la estabilidad del núcleo familiar, se producen a pesar de que la legislación nicaragüense establece protecciones especiales para mujeres que son víctimas de violencia "menor" de parte de sus maridos, novios, ex novios o familiares.

Entre las medidas de prevención y seguridad figura la potestad del juez para ordenar el decomiso de armas en posesión del agresor, prohibir que se acerque o continúe hostigando a la afectada.

La ley también contempla sanciones de cárcel, que oscilan de 1 a 6 años dependiendo de la gravedad de las lesiones y la condición de la víctima -si está embarazada-; y una pena máxima de 30 años cuando las lesiones ponen en peligro la vida de la mujer.

Un estudio realizado en 2006 por la Red reveló que de 16 mujeres que sufrieron algún tipo de violencia intrafamiliar, solo siete llegaron a los tribunales, de las cuales solo una demandante logró que su agresor fuese condenado.

Los tipos de violencia pueden ser desde castigos físicos, a veces extremos, como la costumbre de muchos hombres en el campo de machetear sin piedad a la mujer amputándole en ocasiones alguna parte de su cuerpo; la psicológica, la sexual y la patrimonial, que es cuando el hombre amenaza con quitarle la casa y los hijos a la mujer si lo abandona.

"Tanto maltrato que le da el hombre a uno que (una) se puede volver loca... a una se le explota su cabeza, es un gran dolor, una desesperación que una quiere salir corriendo... hasta desnuda salía yo, porque creo que me había quedado loca", relató Carmela, quien escapó de ser asesinada por su marido, de acuerdo al testimonio que recoge el informe.

En la investigación, muchas víctimas manifestaron que en Nicaragua "no hay justicia para las mujeres" pobres y "solo las personas con recursos económicos y poder político" logran que los jueces castiguen a sus agresores.

Para ellas "la violencia es como morir lentamente", y en ese camino muchas dicen que "se vuelven locas, se suicidan y en algunos casos terminan matando a su agresor" y van a la cárcel, porque la justicia "actúa con diligencia" cuando la víctima es un hombre, afirmó Bol.