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“¿Quién más nos pudo haber salvado si no fue Dios?”, reflexiona Tamara Massiel López Quezada, quien, junto con su bebita de 8 meses, Marcela Montenegro Quezada, y su sobrino de 8 años, sobrevivió al brutal impacto entre la camioneta doble cabina en la que se trasladaban de Matagalpa hacia Managua y un furgón Volvo BMC que viajaba en sentido contrario. De los siete ocupantes de la camioneta, solo los tres se salvaron de la muerte. “Fue Dios”, repite.

Del fatídico viernes 29 de noviembre narra que iba en el asiento detrás del conductor, Erick Noel Montenegro Reyes, su esposo fallecido. “Yo llevaba mi niña en los brazos cuando de pronto sentimos el golpe; ya no supe nada hasta que me desperté en la ambulancia, no supe de mi niña hasta que me la dieron en el hospital”, cuenta impresionada, porque su tío Alejandro Quezada y el pequeño Carlos Adán Picado iban a su lado y murieron. Ella solo tuvo fracturas.

Jugará fútbol como su papá

Quezada llevaba en piernas a Yazer Alexander Quezada Pravia, también sobreviviente. Yareng Pravia Valdivia, madre de Yazer, dice que Dios y Alejandro salvaron a su hijo, ya que este lo protegió hasta en los últimos momentos; cuenta entre lágrimas que su esposo cubrió con su cuerpo al pequeño al momento del accidente.

Ahora Yazer dice que quiere jugar fútbol tan bien como lo hacía su papá. Le mandaron a ajustar los uniformes que vestía su padre, porque de esa manera dice que le rendirá homenaje cada vez que entre al campo con el equipo de su escuela donde cursa el segundo grado.

La bebé con fractura en la piernita

El llanto recurrente de la bebé tras el accidente alertó a la familia de que algo no andaba bien.

Según Cristian Lucía Montenegro Reyes, tía de la pequeña, el mismo día del accidente los médicos en Managua le permitieron regresar con ella a Matagalpa porque “todo estaba bien”: le hicieron radiografías, la llevaron a tres hospitales capitalinos y se las entregaron porque los estudios revelaban que tenía una fractura leve en la clavícula que no ameritaba hospitalización.

Fue hasta el lunes recién pasado que acudieron al hospital “César Amador Molina”, de Matagalpa, donde después de una radiografía los médicos decidieron operarla de emergencia porque tenía una lesión por la cual además tuvieron que enyesarle las piernas.

López está viviendo con su niña en la casa de sus suegros en la comunidad de Quebrada Honda. El lunes último salió del hospital y se recupera de las lesiones sufridas.

Padres de duelo

El papá de Erick Noel Montenegro Reyes, en medio del dolor por la muerte de su hijo, agradece la vida de su nieta. Dice que ese viernes 29 de noviembre Erick salió con su tío político y su esposa, rumbo a la capital, sin imaginar que ya no regresaría.

Socorro Sandoval también sufre el dolor de la muerte de un hijo a causa del accidente. Dice que Alejandro Quezada Sandoval era una persona de buenas costumbres y católico, a quien, además de ser contador, le gustaba jugar fútbol y pescar cuando no tenía juego, principalmente los sábados.

“Lo que me consuela saber de mi hijo es que fue un hombre bueno, un amigo, un hijo bueno, él siempre estaba presto de quién tenía necesidad y si él le podía ayudar, él le servía; era una buena persona y era el menor de mis hijos, ya que fueron ocho mis hijos, cinco mujeres y tres varones”, contó la señora entre lágrimas.

El hijo que murió en el vientre

Alejandro dejó dos hijos, una niña que vive en el departamento de Estelí y Yazer, quien se ha criado con los abuelos paternos, porque su madre trabaja y vive en Costa Rica.

El que sería el tercer hijo de Alejandro murió en el vientre de Anielka de los Ángeles Blanco Roque, de 32 años, también fallecida en el encontronazo ocurrido en el kilómetro 40 de la Carretera Norte a las 8:15 a.m.

El fatídico viernes 29

En el accidente murieron Alejandro Quezada y su esposa embarazada, Anielka Cruz Quezada, ambos de 32 años; también Carlos Adán Picado, de 12 años, y el conductor de la camioneta, Erick Noel Montenegro Reyes, de 21 años.

Las investigaciones arrojaron que la camioneta Toyota placas GR 2746 viajaba a alta velocidad, de norte a sur, y que sobre la vía estaba detenido en mal estado el furgón azul Internacional, placa M 136317, seguido de la camioneta Nissan Frontier, placa M 159235. Primero la camioneta impacta la Nissan Frontier e invade el carril contrario, donde en su preferencia viajaba de sur a norte Francisco Antonio Espinoza Ramírez, el conductor del furgón negro placas M 193417. Aunque frenó, arrastró el vehículo por 32 metros.